AMBICIÓN A LA LUZ DE LA LUNA La obra más personal de ROBERT E.HOWARD

«Todo es fútil… todo ha acabado, encended pués la pira…

El festín ha terminado y las lámparas expiran»

 

El 11 de junio de 1936, Robert Ervin Howard, el más grande escritor de aventuras fantásticas de los pulp, maestro e inspirador de casi todos los autores de género y admirado desde entonces por una legión inagotable de lectores en todo el mundo, «salió de la casa, entró en su auto (un Chevy del ’37) que estaba aparcado en el garaje, elevó las ventanillas y se disparó un tiro en el cerebro».  Estas últimas son palabras de su padre, el Dr. Isaac Mordecai Howard en carta a H.P.Lovecraft varios días después.

Su muerte, con 30 años, en la época en que comenzaba a ser conocido como escritor y era buscado por las editoriales, alcanzada la cumbre de su maestría como narrador, nos privó de un futuro de maravillas no escritas sobre las que hoy podemos especular; y gracias -en parte- a textos recogidos en esta selección, disponemos de información  suficiente para hacerlo.

Ambición a la Luz de la Luna y otros textos autobiográficos es en mi opinión -y sin miedo a equivocarme-, el libro publicado (no sólo en España) que mejor puede acercarnos a la vida de Robert E. Howard.  Porque se trata de su propia obra; son sus palabras y no las de otro las que nos describen y muestran sus sentimientos, sus neuras (que las tenía, y no pocas), sus pensamientos, amistades, ilusiones de escritor, su inagotable pasión por los libros («puedo decir con confianza que ningún hombre, por maduro que sea, ha amado más la lectura que yo.  Tenía que leer todo lo que llegaba a mis manos, y eso hacía…»). Una obra única, imprescindible para el estudioso o interesado en su vida (también su muerte), gracias a la excelente selección -y traducción- de escritos personales realizada por Javier Jiménez Barco, uno de los mayores entendidos no ya en su obra, sino en cualquier publicación pulp realizada en los USA de aquella época.  Y gracias también a GasMask Editores, una de esas pequeñas editoriales indepen-dientes que tanto están haciendo por revitalizar la literatura de género, en este caso -y sólo por el momento- dedicada al ensayo.  Más tarde volveremos sobre ello.

Presentación de la obra en Málaga.  Con  Miguel Ángel Wolfville, su editor, y el que suscribe

Lo que nos ofrece este libro de GasMask Editores, es un amplio conjunto de escritos personales propios del autor tejano, cartas a y de editores o contertulios de género (H.P.Lovecraft, E.Hoffman Price…) que nos trasladan sus ilusiones y sueños; perfiles autobiográficos remitidos a revistas donde describe su vida y la de sus antepasados, pioneros en la conquista de Oeste americano y referencia indudable de muchos de sus personajes; y la novela Post Oaks and Sand Roughs, en la que vuelca, con simples cambios de nombre poco sofisticados e identificables con facilidad, su propia juventud y entorno, sus amistades, los muchos trabajos para salir adelante, los sueños, sus esperanzas y esfuerzos, continuas desilusiones y rechazos, las alegrías de un relato aceptado… No es una gran novela -ni por asomo-, pero contiene información relevante, impagable, sobre su vida de adolescente hasta los 22 años aproximadamente. También sobre su carácter y personalidad (de múltiples facetas, según E. Hoffman Price), y momentos o rasgos que traslada -quizá de forma inconsciente- a sus personajes:

Un ejemplo: hacia el final de la historia (1928), narra cómo a través de un amigo consigue un trabajo de contable en Renwood.  Éste le advierte que su jefe es un verdadero cerdo, un mal bicho que se aprovecha sexualmente de las chicas a quienes contrata, que han de consentir porque necesitan el trabajo.  Steve Costigan (él mismo, con el nombre de uno de sus personajes posteriores) se presenta muy elegante (siempre vestía desaliñado), con su mejor traje y con corbata, una hora tarde. El jefe, un personajillo rechoncho y cruel, con aires de superioridad, comienza a darle un sermón sobre compromiso, responsabilidad con la sociedad, donde ya surge la confrontación entre civilización y barbarie… el escritor le oye, con paciencia, hasta que no puede soportar más y salta sobre él.  La escena recuerda inevitablemente a esa otra al inicio de La Reina de la Costa Negra, cuando Conan es detenido y un juez pretende que traicione a sus compañeros con un sermón de similares características; el bárbaro atiende paciente aunque sin comprender; hasta que le amenaza con cárcel de por vida si no colabora, y él se rebela, ataca a los guardias que le retienen, recupera su espada y la hunde en el cráneo del juez, antes de iniciar el camino hacia Bêlit.  El escritor no llega a tanto… pero casi.

El relato Ambición a la Luz de la Luna es, para mí, el mejor de cuantos contiene la selección; una verdadera joya descriptiva, en la que se perfilan muchos aspectos, expresiones y contenidos de sus historias de aventuras, ciudades fantásticas, demonios antiguos, destellos sombríos, sueños de acero y fuego, tronos de oro, topacio y zafirosHoward y dos amigos exponen de noche, a la luz de la luna, sus deseos y ambiciones, los sueños etéreos de una vida deseada («Quiero jugar con lo desconocido y atreverme a tentar la ira de los dioses antiguos»). Con un final excepcional, de regreso a la realidad.

En Acerca de la lectura… y la escritura, Howard realiza un recorrido completo por sus aficiones literarias; y aunque confiesa ser «bastante limitado en mis gustos», a continuación presenta (pg.326) una extensa lista de autores que admira y lee con fruición, lista que coincide sin duda con muchas de las preferencias del grupo Barsoom en facebook.  También -algo que sabíamos- Howard se confiesa aquí un apasionado de la Historia, y ferviente defensor de la documentación y el realismo en sus relatos («No hay para mí trabajo más concienzudo que reescribir la historia con apariencia de ficción» pg.346).  Hay numerosos ejemplos de ello en sus escritos, pero animo al lector apasionado a comprobarlo conmigo en el post que en su día publiqué en estas mismas páginas tras la relectura de La Sombra del Buitre: Sonia la Roja. Ficción e historia real en la obra de R. E. Howard.

Sorprende, por lo inesperado, la defensa apasionada que realiza de Safo de Lesbos («la poetisa más grande que haya vivido jamás» pg.331).  Y esto nos lleva a analizar dos de esos clichés atribuidos al autor y obra, machismo y racismo, que gracias al contenido de esta selección (y pese a no ser esa la intención que persigue), permiten desmontar el tópico con facilidad, utilizando sus propios escritos:

Machismo. Es verdad que en muchos de sus relatos la mujer asume un rol de sumisión y dependencia de un varón.  Pero esa era la realidad de la época en que se ambientan sus escritos.  No se debe caer en la falsa tentación de analizar obras de casi cien años atrás con una mentalidad de hoy día; hay que ponerlas en su contexto y situación real. Y pese a todo, Howard demuestra en muchas ocasiones una mentalidad abierta, en cierto modo adelantada a su época.  No ya en su admiración por Safo antes comentada; en Post Oaks and Sand Roughs cita con tono peyorativo «¡Los derechos de las mujeres!» cuando comenta la explotación económica y sexual que sufren unas chicas contratadas sin otra posibilidad que la de someterse.  Y no hablemos ya del papel de sus personajes femeninos más famosos: Sonya «la Roja», de Rogatine, en La Sombra del Buitre, Valeria en Clavos Rojos, o Bêlit en La Reina de la Costa Negra; incluso Yasmina en El Pueblo del Círculo Negro, mujeres indómitas y guerreras, luchadoras incansables, con personalidad, que defienden su posición y derechos propios.  Por no hablar de Agnès de Chastillon, apodada «La Negra» aunque también pelirroja, quien en el S. XVI reniega de asumir su papel de sumisión a un marido impuesto de forma drástica, antes de convertirse en La Espadachina; un personaje bien desarrollado, escrito en primera persona para resaltar sus sentimientos, en tres relatos que no lograría vender en vida a ningún editor (¿por adelantados?) pero que sirven de inspiración a creaciones posteriores, como Jirel de Joiry, de Catherin L. Moore.  Otras escritoras de género como Leigh Brackett, Jessica Salmonson y Nancy Collins se declaran también admiradoras del personaje.

Racismo.  Howard utiliza la raza como elemento diferenciador entre sus personajes, simplifica rasgos raciales y estereotipa clichés habituales de entonces como causa de motivación, choques entre culturas diferentes, enfrentamiento de grupos raciales que enmascaran aquel otro entre civilización y barbarie; pero nunca lo usa como elemento de supremacía de un grupo sobre el otro. No olvidemos cómo en más de una ocasi´n define raza avanzados en la antigua Atlántida a seres de piel oscura, mientras los de piel blanca son una raza inferior. Tampoco se puede negar que en varios relatos iniciales, en especial de terror, sus expresiones sean claramente racistas vistas con ojos de hoy. Pero no se debe trascender la época.  Y Howardun hombre de su época, era también un hombre con muchas facetas (E .Hoffman Price), y en constante evolución, reflejada en sus personajes (según comenta la experta en su vida y obra Patrice Louinet).  Así, Solomon Kane, puritano inglés, en Sombras Rojas, se hace «hermano de sangre» de N’Longa, un brujo africano. Conan comparte 3 años de su vida no sólo con Bêlit, sino con una tripulación negra; no debió ser mala su relación cuando, con el transcurrir del tiempo, se reencuentran y algunos de esos negros no dudan en apoyarle y seguirle de nuevo (La Hora del Dragón).  Podría citar varios episodios similares, pero para mí resulta concluyente su discurso (en carta a H.P.Lovecraft, pg.343) sobre Bran Mak Morn, el personaje con el que más se llegó a identificar; su interés era tal que le hacía «sentir descontento con mi apariencia nórdica y, si al crecer me hubiese convertido en el hombre que deseaba ser, ahora sería bajito, robusto, de miembros largos y fuertes, ojos negros, frente baja, mandíbula recia y cabellos negros y rizados…».

Nunca sabremos con certeza las razones reales que escondía su mente para decidir el suicidio.  Pero si en algún libro editado es posible encontrar pistas con las que hacerse una idea es éste, a partir de las muchas citas sobre el suicidio en sus escritos, la carta a August Derleth un mes antes (pg.357), o las confesiones de su padre, que lo intuía (en carta a Lovecraft tras el fallecimiento, pg.373).

De lo que sí estamos seguros es que no fue, como señala Lyon Sprague de Camp en su biografía Dark Valley Destiny (serializada en varios números del fanzine Weird Tales de Lhork, y publicada por Dolmen en 2005), porque quería a su madre con una devoción exagerada, prácticamente indicando que tendría dependencia de ella.

Nada en los escritos de Howard indican o dan pie a tal elucubración.  Cariño sentía por ella, pero igual por su padre (del que sospechaba que tampoco sobreviviría, tras la conmoción).  Pero no dependencia.  Tampoco se intuye algo así en One Who Walk Alone (1986), biografía de Novalyne Price Ellis en su relación con REH (no está traducida, pero sí la película El que camina solo, de 1996, con un excelente Vincent D’onoffrio como Bob Howard y Renée Zelwegger como Novalyne).  En ella, sí, Price describe a la madre como posesiva, protectora en exceso para con su hijo frente a cualquier “lagarta” que pudiera quitárselo (no está en casa, no puede ponerse, está trabajando…), pero no así Bob, quien la contradice y se opone -con suavidad- sin hacerle caso.  

También queda claro en esta edición de GasMask que la decisión de suicidarse no fue fruto de un impulso, en un momento concreto de debilidad, sino meditada, decidida con antelación, incluso pospuesta en varias ocasiones. Su padre lo intuía; le había dejado pistas suficientes, y estaba preparado para frenarle cuando su madre muriese; no casi dos días antes del óbito (en carta a Lovecraft).  Se equivocó.  Como dice textualmente: Bob Howard «nunca tuvo intención de ver morir a su madre».

Ya he dicho que Ambición a la Luz de La Luna, la selección de textos y cartas de Robert E. Howard que realiza y traduce Jiménez Barco, es su libro más personal, pues sin ser autobiografía, resulta la fuente más fidedigna a la que acudir para conocer al autor, ya que, salvo excepciones que la enriquecen, él mismo fue quien la escribió.

   Para terminar, permitidme unas palabras sobre GasMask Editores, una de esas pequeñas editoriales independientes que merecen el más grande de los respetos por el trabajo que realizan con precisión y seriedad, en este caso desde Málaga. Un proyecto personal de los hermanos Miguel Ángel y Javier Villalobos, centrado -por ahora- en el campo del ensayo. Las siete obras publicadas hasta el momento son reflejo nítido de una política editorial inteligente, basada en el trabajo pausado y la calidad de sus contenidos, que -como vaticiné cuando les conocí- deberá conducirles al éxito.  La presente obra sobre R.E. Howard, unida a las anteriores sobre H.P. Lovecraft y Arthur Conan Doyle, conforma un trío de ases impagable de autores clásicos del género.  El resto de su producción no le anda a la zaga (podéis acceder pulsando aquí, o la imagen de sello de abajo).

Un consejo: seguid su pista.  Aún nos tiene que dar muchas alegrías (y mi boca sigue sellada).

BRAN MAK MORN. El último rey de los Pictos.

Llevo tiempo sin publicar en el blog, pero la ocasión lo merece: no puedo dejar sin reseñar la aparición, al fin, en España de un volumen dedicado en solitario a uno de los personajes más emblemáticos de Robert E. Howard: Bran Mak Morn, El último rey de los Pictos; puede que no tan conocido por el gran público como Conan, Kull o Solomon Kane, pero de característica similares en cuanto a la épica de sus aventuras heroicas, con el componente añadido de oscuridad crepuscular en el entorno y visos de tragedia en sus actuaciones; relatos que a las reconocidas dotes narrativas del autor y su excelente descripción de las batallas añaden influencias ciertas de terror gótico, la atmósfera opresiva y decadente en el paisaje y ambiente que elabora Arthur Machen, y otras, muy evidentes, de su amigo epistolar H.P.Lovecraft y sus Mitos de Cthulhu. Se hacía necesario disponer de nuevo en castellano de una obra como ésta, que congrega alguno de los mejores relatos escritos por el tejano y sus cuentos sobre un pueblo, el picto, que -en diferentes concepciones- está presente a lo largo de toda su (corta) vida como escritor. En este caso, además, iluminados con las excelentes ilustraciones de un autor, Gary Gianni, recurrente en este blog (1), que interpreta a la perfección la imagen de ese rey salvaje pero inteligente que combate al imperialismo opresor (romano) por la libertad de su pueblo, y no duda en utilizar para ello todos los recursos que tiene a su disposición… aunque se arrepienta después de sus decisiones.

Resulta curiosa la fascinación de REH por el pueblo picto desde su infancia.   Él mismo comenta -en carta a H.P.Lovecraft en 1932-, que era fruto de su aversión «por instinto» hacia el imperialismo roma-no (2), que le llevó a idealizar a ese enemigo pequeño –«pictos y escoceses»– que frenaba a las poderosas legiones más allá del Muro de Adriano. Ver por primera vez el nombre pictos en mapas fuera de los vastos límites del imperio romano le sugería «guerras terro-ríficas, ataques salvajes y feroz resistencia; valor heroísmo y ferocidad», elementos reconocibles en todos sus personajes de acción.  Eso sí, sus pictos son en gran parte –y lo confiesa sin tapujos– mezcla de su simpatía por aquel pueblo bárbaro y salvaje que admiró de niño y «una pizca de fantasía» que le lleva a idealizar el linaje de su rey más allá de la realidad de una raza:

«Los convertí en una raza fuerte de guerreros bárbaros; les otorgué una historia honorable de glorias pasadas; y creé para ellos un gran rey, Bran Mak Morn

«…un hombre de mediana estatura, similar a una pantera, con ojos negros inescrutables, cabello negro y piel morena.»

El nombre del personaje lo construye en base a una fonética gaélica de las crónicas históricas que admiraba, con variantes, como esa «k« (inexistente en el alfabeto gaélico) en lugar de «c«, para darle distancia histórica y «raíces no arias que se pierden en los sombríos laberintos de la antiguedad», a fin de enlazarlo con «aquella raza mediterránea que fue la primera en habitar Inglaterra».  Así, le llama Bran por Brennus, personaje histórico galo al que admiraba por haber incendiado Roma, y Mak Morn por Goll mac Morna (Goal mac Morn), conocido héroe irlandés perteneciente al Fianna (3).

Fue tal la fijación de Robert E. Howard con el pueblo picto que lo utilizó en casi todos sus ciclos de Fantasía Heroica (salvo Solomon Kane, ambientado en una época más moderna y civilizada), aunque de forma diferente en su concepción y alianzas, depen-diendo del momento histórico en que se encontrara.   Así, antes de Bran Mak Morn, en el ciclo atlante de Kull (unos 300.000 años a.C.), resulta una raza noble, aliada del rey (un salvaje como ellos); y un picto, Brule, el asesino de la lanza, se convierte en su amigo y compañero inseparable, y su shaman en consejero habitual. Más cerca, en el conocido ciclo de Conan (unos 12.000 años a.C.) los utiliza en tres relatos importantes, Más allá del río Negro, El extranjero negro y Lobos más allá de la frontera, como un pueblo enemigo de los cimmerios, feroz, salvaje y traicionero, que no desdeña los sacrificios humanos; aquí su estética recuerda a veces a la de los primitivos indios americanos de los westerns, malos-malos y enemigos de los colonos.

El ciclo picto de Bran Mak Morn que recoge el presente volumen (junto a relatos posteriores), se sitúa al norte de la Inglaterra actual sobre el año 300 d.C., mientras los diversos pueblos que allí habitan resisten la invasión colonial romana. Son seis relatos, poemas o fragmentos los que contiene:

La Raza Perdida donde introduce a la gente pequeña, la primera raza, que sobrevive desde la Edad de Piedra oculta en cuevas, degradada físicamente y perdida su grandeza inicial. Está narrado por Cororuc, un explo-rador britano capturado y llevado al sacrificio, del que será liberado por Berula, jefe de los pictos de Alba (Escocia), a quien ha ayudado antes.  (Hay quien prefiere situar este relato más tarde, tras la desaparición de Bran, como exponente de la progresiva decadencia de la raza picta.  Pero fue el primero que escribió Howard sobre los pictos, y Javier Jiménez Barco, alma de esta compilación, decide seguir los pasos de Javier Martín Lalanda y situarlo como inicial).

Bran Mak Morn (una sinopsis de una historia no escrita) sirve para introducir al personaje y establecer su ubicación geográfica y temporal.

Hombres de las Sombras es el primer relato donde Bran se convierte en protagonista. La narración es de un norteño, ciudadano y soldado de Roma en el Muro de Adriano, que ve cómo su compañía de 500 hombres va cayendo uno tras otros ante sucesivos ataques pictos, verdaderos lobos sal-vajes entre los brezos, y sólo él sobrevive. Perdonado por su rey, Bran Mak Morn,  por su valor en combate, asiste a un enfrentamiento dialéctico entre el rey y su shamán Gonar (concepción nueva y antigua de la raza picta), y conoce la historia de la Tribu Perdida, la primera raza, su grandeza y decadencia, su degradación y retroceso tras mezclarse con los salvajes que los invadieron; excepto el linaje real, que se man-tiene puro y Bran representa, exponente del nuevo futuro que desea para su pueblo. Pero en las visiones y profecías que emergen del fuego del campamento en la noche queda implícita una promesa: que la caída de Bran supondrá también la de su pueblo.  Para siempre.

Una Canción de la Raza, un poema que ahonda en el tema, y en el que el rey picto en su trono escucha cómo la primera raza en habitar la tierra, la de los pictos, será también la del último hombre cuando se extinga.

Reyes de la Noche. Uno de los mejores relatos de Howard; de narrativa excelente, ágil, y una vívida descripción de los combates, uno de los puntos fuertes del autor.  Pertenece también al ciclo atlante, puesto que Kull es convocado a través de las eras por Gonar para comandar la fuerza norteña aliada de Bran, que sólo seguirá a un rey no picto, gaélico ni britano.  Pero ahí acaban las referencias fantásticas de la historia, convertida en un relato pseudo-histórico de la batalla, estrategia, combate sangriento y épica.  Bran Mak Morn no ha logrado aún unificar las tribus pictas bajo su mando (lo conseguirá si vence en la batalla), pero sí una alianza entre los distintos pueblos que habitan la isla contra el invasor romano, junto al gaélico Cormac na Connatch… y ahora Kull.  Y demuestra que sabe actuar como rey de su pueblo, aunque para ello precise sacrificar aliados.

Gusanos de la Tierra.  Considerado por muchos el mejor relato del ciclo y referente de terror del autor, no en vano su título ha encabezado numerosas antologías de uno y otro tipo.  En él, la sombra de Machen y la influencia de Lovecraft es tan clara, los guiños a los Mitos tan evidentes, que incluso utiliza los nombres de R’lyeh y Dagon, mientra nos sumerje en pantanos infectos, marjales grisáceos, cabañas sombrías de brujas arteras y sonrientes, o angostos pasillos irrespirables horadados bajo tierra para conseguir una atmósfera tenebrosa, asfixiante. Es la historia sombría de una sucia venganza; la lucha oscura de Bran contra el imperio por cualquier medio («¡No hay armas que deje de utilizar contra Roma!»). Y para ello no duda en yacer con una bruja lupina que le facilita alcanzar la Piedra Negra, objeto que permite el acceso y favor de unas criaturas deformes y ponzoñozas, los Gusanos de la Tierra, artífices de su vengan-za.  Aunque con ello condene su alma y a su pueblo…

Bran Mak Morn (una obra de teatro) es un corto fragmento en el que Bran se lamenta de sus esfuerzos baldíos por evitar el retroceso de su raza a la barbarie.  También se recoge un Fragmento sin título en el que aparece Partha Mac Othna, alias que utiliza el rey mientras recorre las tierras de incógnito, y una mujer guerrera, pelirroja y altiva, que le desafía en combate, y que bien puede ser el embrión de esa Sonya la Roja que tan bien supo definir más tarde.

El volumen no recoge ningún relato del ciclo de Cormac Mac Art, pirata gaélico aliado de una banda de vikingos daneses, que transcurren unos 200 años después de Bran Mak Morn, durante el reinado mítico de Arturo Pendragon.  Y eso que Mac Art se ha enfrentado (y aliado) a los pictos de Caledonia en más de una ocasión.  En sus historias aparecen descritos desde un punto de vista enemigo y casi como una involución del pueblo de Bran: bajos, robustos, de caminar encorvado, silenciosos como sombras, «adoran a dioses extraños y aborrecibles». Son cuatro relatos de piratas y vikingos que no poseen -salvo el último- componentes fantásticos, en los que prima la aventura y una novelización histórica con ciertas licencias.  Quien se interese por ellos tendrá muy pronto la oportunidad de disfrutarlos (4).

El Hombre Oscuro pertenece al ciclo de Turlogh Dubh O’Brien, el Negro, un guerrero irlandés en los albores del S.XI, del que Howard escribió tres magníficos relatos y un fragmento.   El que nos ocupa transcurre unos años después de la batalla de Clontarf (1014) que el autor recogió en un excelente relato repleto de belleza y poesía épica como El Dios Gris pasa. Éste no le anda a la zaga: narra su encuentro con pictos descendientes de Bran, y una extraña estatua de piedra negra del antiguo rey, cuando acude al rescate de una mujer de su clan secuestrada por unos saqueadores daneses. Un relato excelente, muy bien construido, bajo las mejores pautas heroicas que marcan la obra del autor.

Dos relatos del ciclo de «Memoria Racial», con protagonistas ya contemporáneos, Los Hijos de la Noche y El Pueblo de la Oscuridad forman parte de esta compilación.  No son de los mejores de la serie, en la que sobresale El Valle del Gusano.  En el primero, John O’Donnell, en una conversación sobre Machen, Lovecraft, von Juntz y el Necronomicon, regresa en espíritu hasta un picto que se enfrenta a los Hijos de la Noche, una raza de origen ofidio que recuerda a los Gusanos de la tierra.  En el segundo, otro irlandés, John o’Brian, recuerda su experiencia pasada como Conan, un gaélico, antes de dar muerte al último Hijo de la Noche, acto con el que salda la deuda de su ancestro.  También con protagonista moderno es La Gente Pequeña, un cuento de inspiración en Machen que incluye seres deformes y horripilantes semejantes a los anteriores, y un extraño druida que los detiene.

Cabe destacar la inclusión en el volumen -por primera vez en castellano- de El Giro de la Rueda (the wheel turns),  la novela inconclusa que Howard comenta haber escrito en carta a su amigo Tevis Clyde Smith en 1923 y que se creía perdida; Patrice Luinet, editora de The Wandering Star y entendida como pocos en la obra de Howard la rescató en 2004 de entre los numerosos papeles del autor que conser-vaba Glenn Lord, su albacea literario (5). Falta precisamente la parte dedicada a Bran Mak Morn; aunque aparece otro picto, junto a diversos personajes guerreros de diversas épocas cuyas narraciones se alternan a través del tiempo, enlazadas en una rueda que gira sin detenerse.  Esta circunstancia, junto a los poemas que incluye -en castellano también por primera vez-, el ensayo literario que el autor escribió sobre sus pictos, y la extensa correspondencia que mantuvo sobre ellos con H.P.Lovecraft, Howard Price o Clyde Smith, hacen de El Último Rey de los Pictos un volumen único para el aficionado a la obra de Howard.  La traducción es buena, descargada en su gran parte -no toda- de los grandes defectos que a menudo acompañan a las traducciones demasiado literales de sus escritos.  Si, además, los textos se presentan iluminados con las magníficas ilustraciones (9 láminas a color en el interior, además de portadas y solapas, y numerosas en blanco y negro) que Gary Gianni  realizó para el personaje (como para casi todos los del autor), este Libro de Barsoom que compila la obra de Howard dedicada a los pictos resulta imprescindible.

Porque Bran Mak Morn no es un personaje desconocido en castellano, ni siquiera en un volumen único.  Muchos recordamos aquel Gusanos de la Tierra, número 14 de la ya mítica colección Fantasy de Martínez Roca que tan buenas obras nos dio.  Pero de aquello se cumplen ahora 30 años (Berserkr recogió la noticia en su día), demasiados para un personaje tan especial.  Después, sólo relatos sueltos en diversas recopilaciones de terror, del propio Howard o de varios autores; curiosamente, casi todas recogidas bajo un título protagonizado por el rey de los pictos (como Los Gusanos de La Tierra y otros relatos de horror sobrenatural, nº 38 de Valdemar Gótica).  De ahí la importancia de este volumen de Los Libros de Barsoom.

No hace mucho meditaba sobre la necesidad en España de una edición completa de la obra de Howard en el formato que se merece.  Es de destacar la labor de recopilación que vienen realizando tanto Los Libros de Barsoom en distintas colecciones, como La Biblioteca del Laberinto en formatos diferentes.  Yo quiero más, sueño con más: una edición uniforme en gran formato, de calidad, incluso de lujo, similar a la que Timun-Mas realizara en tres volúmenes para Conan en 2006, recogiendo la previa en inglés de Wandering Star o Del Rey.  Incluso rememoraba la francesa de Bragelonne (gran formato y numerosas ilustraciones, tanto de ediciones previas como realizadas expresamente), dirigida y traducida por una entendida como Patrice Luinet (6).   El Último Rey de los Pictos es lo que más se le acerca, por el momento, como volumen dedicado al ciclo de Bran Mak Morn. Si alguna editorial profesional en España tuviera dos dedos de frente y un poco de iniciativa fantástica, ya sabe dónde debería mirar.


1 – Para ver otras entradas en el blog relacionadas con Gary Gianni pulsar aquí.

2 – Siempre me he preguntado si, de haber vivido y seguir escribiendo, Robert E. Howard hubiese tomado también partido frente al imperialismo yanky -en Vietnam, por ejemplo-; quién sabe…  De lo que sí estoy seguro es que sería fan irredento de «Asterix el galo«.

3 – Bandas de guerreros semi independientes en el Ciclo Feniano de la mitología irlandesa

4 – En abril volveremos a disfrutar en España de las historias de Cormac Mac Art, en el volumen que prepara Kelonia Editorial, ya en preventa en este enlace

5 – Fallecido en 2011.  En 1987 Glenn Lord colaboró personalmente en Berserkr, fanzine de y sobre Fantasía Heroica con un artículo sobre sus recuerdos de Howard.  Seguir este enlace para ver su reproducción y diversos artículos sobre su persona aparecidos en el blog.

6 – Ediciones de Rober E. Howard por Bragelonne (A algo parecido a esto me refiero.  ¿No os da envidia?  Posiblemente recupere más adelante la idea de escribir una entrada al respecto):

Los próximos CONAN: XUTHAL DEL CREPÚSCULO

Portada de Eric Powell

Portada de Eric Powell

Volumen 19 [1] de la adaptación del cimerio al cómic por Dark Horse, y tercer arco argumental de la serie Conan el Vengador: Xuthal del Crepúsculo  (o el Anochecer, o la Oscuridad…, se ha traducido de diversas formas, pero la primera me resulta más evocadora), a cargo del guionista Fred Van Lente.  El volumen contiene dos historias en sí mismo: la que le da nombre, basada en el relato original de Robert E. Howard, y su continuación inmediata, Oasis de Sangre, que prepara y precede al siguiente volumen, verdadero peso pesado de la serie, Nacerá una Bruja, también original del autor tejano, con el que Van Lente finalizará su ciclo como guionista [2].

Ambas historias son diferentes entre sí, tanto por su contenido y origen, como por su realización gráfica: la primera, adaptación fiel del relato original de Howard y dibujada por Guiu Vilanova; la segunda, producto puro de cómic, nacido en la mente de su guionista como enlace y transición entre dos diferentes historias de su creador, dibujada por el ya conocido  (y por algunos odiado) Brian Ching. Las tratamos por separado:

XUTHAL DE LA OSCURIDAD:

CEV 13-14-15 Eric Powell

Portadas de Eric Powell (picar sobre las imágenes para ampliar)

Se trata de una de las historias más sombrías, tenebrosas y claustrofóbicas de Conan. Transcurre entre habitaciones cerradas, oscuros pasillos y mazmorras de una extraña ciudad solitaria y perdida en mitad del desierto de Kush, con extraños habitantes encerrados en sí mismos, sumergidos en el sueño autoinducido del loto negro destilado. En ella, Howard recrea un ambiente opresivo y de misterio, preludio quizás de esa obra maestra posterior que es Clavos Rojos.  Se trata también de una de sus historias con más tonos lovecraftianos, encarnados en el dios-demonio Thog al que adoran, temen yXuthal0 se someten sus ciudadanos: La Sombra Deslizante que cambió el nombre al relato publicado en Weird Tales y posteriores ediciones. Por último (así me lo pareció cuando la leí e imaginé de joven, sensación que mantengo), una de las obras más excitantes del autor, con una Thalis lasciva y malvada, y un demonio que destila lujuria por sus tentáculos sinuosos…

Van Lente adapta el relato en tres cuadernos, de forma fiel al original, pulcro hasta el extremo, sin quitar, añadir ni cambiar nada, con palabras casi iguales a las de Howard, sin pretender reescribirloXuthal00, igual que hacía Roy Thomas; una adaptación que respeta la idea inicial con que se concibió esta serie de cómics y valora al maestro en lo que es, guardando la imaginación creativa propia para historias intermedias que complementen la del cimerio entre episodios originales. Y eso, amigos -lo he comentado en alguna ocasión-, es un acierto que le honra y otorga valor (después hablaremos de fallos).

Xuthal1Cronológicamente, se mantiene el esquema propuesto por Dale Rippke (el anterior de Miller y Clark, seguido por Sprague de Camp y también Thomas, sitúa el relato 10 años más tarde), desde que el estudioso Joe Marek indicara que en El Diablo de Hierro se cita a «los comedores de loto de Xuthal», que Conan conocía de antes: en este episodio.

Su aspecto gráfico queda a cargo de Guiu Xuthal2Vilanova.  Y el de Barcelona sin llegar a alcanzar el canon Frazetta que define al personaje desde hace años y gusta a sus seguidores, procura un estilo más realista que el excesivamente caricaturesco de Brian Ching en la época Van Lente.  Su Conan se ve algo más cercano, joven y musculoso a un tiempo; Natala más atractiva y natural; Thalis relajada y algo viciosa, incluso despiadada y casi sensual, sin llegar a lasciva (¡ah, cómo hecho en falta a Buscema, Alcalá… o Giorello!).

Xuthal3

Con el difuminado de neblinas, un juego de sombras llevado hasta el contraste total en muchas de sus páginas, y ciertos reflejos de influencia de MignolaVilanova consigue recrear esa atmósfera opresiva y misteriosa del interior de la ciudad, y su monstruo cumple con el horror indefinido del sapo-sombra que describe Howard.

Xuthal4

No obtiene sin embargo el ritmo narrativo que posee Ching en ocasiones, en viñetas de acción; y algunas de sus interpretaciones llegan a chirríar por ucrónicas (esas grúas de construcción de la ciudad, en exceso actuales, o la inyección en vena del loto negro destilado ¿había nacido ya Miguel Servet…?).  Gráficamente, cumple sin sorprender, más que algunos de sus predecesores en esta versión del cimerio de Dark Horse.

OASIS SANGRIENTO:

Portadas de Jason Felix

Portadas de Jason Felix

Continuación inmediata del relato anterior, Van Lente construye este episodio como interludio y unión con el siguiente según Dale Rippke: Nacerá una Bruja, alguno de cuyos personajes presenta y comienza a definir en los cuatro cuadernos que lo componen.  Sin embargo, no sigue las consideraciones del ahora considerado biógrafo principal del cimmerio, quien en su ensayo La Tormenta Oscura indicó algunos de los posibles pasos seguidos por Conan y Natala tras su estancia en Xuthal: viaje hacia el Detalle periplo Dale Rippenoroeste bordeando el desierto, junto a una caravana en la que se enrola como guardia, con la que atravie-san la zona occidental de Darfar (donde conoce el culto caníbal que reencontrará más tarde en Los Antropófagos de Zamboula) y el lago Zuad (origen del pueblo Tlazitlan rebelde que se refugia en Xuchotl, según se narra en Clavos Rojos). El viaje finalizaría en Luxor, la ciudad más cosmopolita de Estigia, donde la pareja se separa y Conan parte hacia las Oasis1ciudades-estado de Shem, y de allí a Khauran. Todo un periplo de aventuras posibles por desarrollar, que Roy Thomas nunca habría dejado de utilizar, pero que Van Lentequiero imaginar que por exigencias de tiempo y el contrato firmado con Dark Horse– parece eludir y deja pasar de forma rápida, directa y nada consistente (confieso que, por lo demostrado en otros aspectos y personajes secundarios, esperaba mayor documentación y preparación del trabajo, sobre todo en lo geográfico…).

OasisEn su historia, Conan y Natala atra-viesan el desierto, en busca de ese oasis que Thalis indicó se hallaba a un día de marcha desde la ciudad. Por el camino, tras una tormenta de arena, encuentran a Valerius y un destacamento de tropas de Khauran (¿en serio…? ¿allí…? Mirad, por favor, el mapa donde recreo la propuesta de Rippke), que custodian un carruaje con cierta dama importante.  También se les une un extraño viajero solitario, Kerim Sha, que dice ser iranistaní, pero en quien reconocemos al príncipe turanio sicario de Yezdigerd, extraído de El Pueblo del Circulo Negro (primera colaboración de Van Lente para el personaje, ver reseña aquí). Juntos Oasis4alcanzan el oasis (más bien un gran lago en el desierto) y una ciudadela de torre alta, cuya llama elevada ilumina como un faro a los viajeros.  En la cercanía, los restos de una caravana quizás masacrada por los bandidos zuagirs de un tal Olgerd Vladislav.

Oasis2

Oasis3La historia se hace más compleja con la presencia de la reina Taramis, una secta de monjes guerreros seguidores de Asura, cuya misión es mantener la luz del faro para combatir al demonio-sombra Nazu, su némesis; una banda de 100 mujeres asaltantes de caravanas, antiguas esclavas liberadas por Janissa, la Hacedora de Viudas [3], extraordinaria mujer-guerrera con estilo de lucha acrobática, antigua compañera de Conan y una muy digna oponente (no falta un nuevo combate entre ambos); y su anterior jefa, la Huesuda Dama de los Huesos, heraldo de dioses primigenios que, apagada la luz del faro, convoca a Nazu, el gran ancestral.  De nuevo pinceladas lovecraftianas en una historia que podría quedar mejor construida si no se saltara imposibles barreras de espacio para ganar tiempo, en esa reunión forzada de Taramis con los turanios en un desierto de Kush confundido con Shem.  Al final, Van Lente suspende en geografía Hiboria.

Oasis5

Gráficamente, supone el regreso de Brian Ching, alabado en ciertos medios, y odiado Oasis2bpor viejos aficionados, que prefieren el canon clásico a su dibujo esquematizado y caricaturesco…, pero tremendamente expresivo, añadiría yo.  Y es que, una vez superada la reacción inicial contra su falta de realismo anatómico que muchos preferimos para Conan, hay que reconocerle el ritmo narrativo que imprime a sus páginas, con predominio (quizá en exceso) de la viñeta horizontal, esos cambios de enfoque y movimientos de cámara, en ocasio-nes cinematográficos, o el dinamismo de sus personajes en escenas de acción, la flexibilidad de unos cuerpos de trazo simple (y no tan simple), y la Oasis6bintensa expresi-vidad de unos rostros de gesto exagerado hasta el extremo; cualidades que, en conjunto, resultan muy efectistas.  Sí. Mirando más allá de los propios deseos se disfruta mejor de un cómic.

Natala deja a Conan para integrarse en las filas de liberación feministas de Janissa, y el cimerio se aleja hacia el horizonte de un Khauran lejano, donde le espera una cruz, y una de esas grandes historias que construyó R.E.HowardNacerá una Bruja. Confiemos en que su adaptación resulte digna…

CEV 20-25

Conan-0-Volumen[1] – 20 volúmenes, si contamos el tomo 0, Conan: Nacido en el campo de batalla, donde se narra su nacimiento, niñez y adolescencia en Cimmeria, hasta la toma de Venarium.

Una narración excelente con guión de Kurt Busiek y dibujos de Greg Ruth, que puedes recordar en este enlace a la reseña  que realizamos en su día.

CEV 21 Michael Atiyeh[2] – Adaptación en seis cuadernos de la historia homónima de Howard, de los que hasta el momento se han publicado cuatro, con guión de Van Lente y dibujos de Brian Ching. Cinco de sus portadas a cargo de Michael Atiyeh, y una de Simon Bisley (Slaine).  

CONAN2016 Mark Schultz Variante 1Dark Horse ya ha anunciado el siguiente arco argumental: Conan the Slayer (el Asesino), con guiones de Cullem Bunn y dibujos del español Sergio Dávila (conocido por su trabajo en Red Sonja, con un estilo que gustará a más de un nostágico).  Portadas de Lee Bermejo, más una especial de Mark Schultz para el primer cuaderno, que aparecerá en julio.

Portada triple de Sergio Dávila

Portada triple de Sergio Dávila para Dynamite (Red Sonja, Vampirella y Dejah Thoris)

JANISSA Cary Nord[3]Janissa the Widowmaker (la Enviudadora, o Hacedora de Viudas), excelente personaje creado por Kurt Busiek y Cary Nord en Conan#12 (introducida en el prólogo a El Dios del Cuenco), como contrapartida a la Red Sonja de Roy Thomas en Marvel. En español, sus aventuras juntos pueden encontrarse en el volumen 2 de la colección, Conan: El Dios del Cuenco y otros relatos.

Los próximos CONAN: LA HORDA MALDITA. Van Lente se hace con el personaje.

Portada CV18

Portada de La Horda Maldita,    por Dan Scott

Digamos de inicio que el segundo arco argumental de Conan el Vengador: La Horda Maldita, no contiene ningún relato o fragmento original de Robert E. Howard, aunque sí una versión de los sucesos previos a Xuthal del Anochecer (que llegará en el siguiente volumen) que se citan en dicho relato y concluyen con la huida de Conan y Natala en solitario hacia el desierto. Su guionista, Fred Van Lente, utiliza de hecho las tres primeras páginas del tomo y las cinco del final, para situar a la pareja a las puertas de la ciudad de los durmientes comedores de loto y la Sombra Deslizante.  Entre medias, el volumen reconstruye -como en el relato original de Howard– un largo flashback del bárbaro, que recuerda su paso por el ejército mercenario del príncipe rebelde Almuric de Koth, enfrentado al rey Strabonus, su saqueo de ciudades fronterizas de Shem, Estigia y Kush, antes de ser aniquilado por las fuerzas combinadas estigias y shemitas, y una extraña plaga negra convocada por los estigios(1). Al mismo tiempo, se las ingenia para relacionar estos hechos con los sucesos del volumen anterior, Sombras sobre Kush (reseña aquí), haciendo que Diana y Natala sean hermanas, conocedoras del paradero de un antiguo y

Portada de John Picaccio

Portada de John Picaccio

fabuloso tesoro estigio, que el bárbaro no puede dejar de buscar.  Pero también para enlazar con hechos previos del personaje en Dark Horse (2), que enriquecen y aportan continuidad a la serie.

Salvando algún que otro cambio menor (3) de importancia secundaria en la historia y personajes en pos de la construcción de su narración, reconozco que esas primeras sensaciones positivas sobre el trabajo de Van Lente que refería en la reseña anterior se van confirmando, pues el uso de guiños y referencias a situaciones conocidas demuestra un buen conocimiento y documentación sobre el personaje, que los seguidores siempre agradecemos.

Portada de Daryl Mandryk

Portada de. Daryl Mandryk

En el primer cuaderno, Conan, con algo más de 25 años, abandona Shumballa junto a la esclava Diana, los restos de la guardia real (un grupo llamado ahora «los bastardos de Amra«), y la intención de conseguir el fabuloso tesoro estigio, en busca de Natala, esclava en la ciudad shemita de Nippr (un claro remedo de la sumeria Nippur). En el camino se toparán con una extraña partida de salvajes ligurianos (¿?) al mando de un cimmerio renegado, Eamon el Desollado, que forma parte del ejército mercenario del príncipe Almuric.  Cuando éste se entera de la existencia del tesoro, a Conan y sus hombres no les queda más remedio que integrarse en el ejército rebelde para asaltar la ciudad donde se encuentra Natala.

Batalla de Nippr

Portada de Steve Ellis

Portada de Steve Ellis

Los dos siguientes cuadernos, aparte de reflejar intereses personales de algunos actores secundarios (alguno de ellos, estereotipos un tanto exagerados) de la trama, que la enriquece y consigue que no resulte plana en una sola narración, se centra en la conquista y saqueo de la ciudad de Nippr, descrito de forma ágil y violenta en diversas páginas dobles de acción intensa. También el encuentro entre las hermanas, la coalición de ciudades estados de Shem contra el ejército mercenario, y la entrada en liza de los estigios, centrado en un personaje que difícilmente un guionista de Conan podría dejar de utilizar: Thoth-Amon del Anillo Negro, convertido en el cómic en el enemigo excelso (aunque no directo) del cimmerio; en este caso por su interés por el tesoro estigio que persiguen, pues contiene algo que todo buen hechicero desea conseguir: el mítico libro de Skelos.

Thoh-Amon

Plaga NegraEl desarrollo de Thoth-Amon es curioso, pues es presentado como un ser de gran poder, envuelto en un enfrentamiento ancestral con otros príncipes y sacerdotes estigios a través de eones, que enlaza con la lejana Liguria o aliados arcanos de reminiscencias lovecraftianas, como Nyarlathotep. No es ésta una de las peores concepciones del personaje que he visto: al considerar que puede obtener un poder superior, se implica personalmente en los hechos, tanto en la eliminación del ejército que invade Estigia como en la captura de Natala, quien puede guiarle hasta el ansiado tesoro de poder ancestral.  Suyas son la nube de peste negra que asola la mitad de las tropas, o la intriga que consigue enfrentar a los supervivientes, más allá del truco (no por conocido menos efectista) de convertir en serpiente la espada de Conan.  Su presencia es tal que se erige en protagonista de los tres últimos cuadernos de este arco, aunque sus planes  no culminen con el éxito esperado, debido -como es de esperar- al cimmerio, pero también a Natala.

Portada de Anthony Palumbo

Portada de Anthony Palumbo

Ese es otro de los elementos que quisiera destacar: el papel que Van Lente otorga a las mujeres, al menos hasta el momento, lejos del rol pasivo que suele corresponder en otras ocasiones a las compañeras de Conan (más allá de las que son mujeres guerreras, y con la excepción -claro está- de la Devi Yasmina).  Tanto Diana como Natala han sido esclavas, y como tal se han visto obligadas a adoptar una actitud sumisa; pero cuando las circunstancias cambian y lo permiten, o es necesario, se rebelan y demuestran su personalidad, con un arrojo y valor que les ayuda a contrarrestar su indefensión.

Gráficamente, más allá de las buenas portadas que reproducimos, el dibujo de Brian Ching sigue el estándar que Dark Horse parece haber adoptado para el cimmerio en esta etapa de su vida (4): alguien mas joven y flexible, menos robusto y musculado, tal vez cercano al de Barry W. Smith de los orígenes (aunque ni por asomo comparable), dibujado también por jóvenes promesas como lo fue aquel.  El problema es que Smith evolucionó hacia una grandiosidad estética y estilística que no poseen los actuales dibujantes; la imagen del cimmerio se relaciona con unos estándares diferentes, y eso descuadra al aficionado. Comparemos si no la misma escena de inicio por Brian Ching y Alfredo Alcalá, y los rostros que ambos dibujantes aportan al personaje en un mismo momento.

Comparado Ching Alcalá

Todo es cuestión de estética, estilos, o gustos si queremos; por supuesto, considerando épocas y técnicas diferentes, color incluido.  El Conan de Ching no es el enclenque que imaginas de inicios, por mucho que lo parezca en alguna viñeta de dibujo excesiva-mente esquematizado; tampoco esa formidable mole de músculos que dibuja Alcalá o Valor DianaBuscema. Es el estilo lo que los hace diferente, mucho más dotado de realismo y cercano a la ilustración en el caso anterior. Sin embargo, el rostro de Ching corresponde a alguien más joven (más dotado también de cinismo que el siempre amenazador de Alcalá), apropiado para alguien con 25 años (5). Cuestión de gustos, ya digo.  Lo esencial en un cómic es que consiga transmitir sensaciones que construyan una buena historia.  Y hay que reconocer que, por momentos, Brian Ching lo logra, combinando escenas ágiles de acción, páginas dobles, cambios de vistas, e imágenes impactantes, por mucho que yo prefiera la estética realista del canon anterior, e incluso me disgusten algunos de sus dibujos, esquematizados en exceso, hasta un extremo caricaturesco.  Se pueden conseguir cuerpos jóvenes y elásticos, cargados de expresión, con un buen dibujo de estilo realista.  Quien lo dude, puede repasar los bocetos y dibujos de Greg Ruth para el volumen 0 de Conan: Nacido en el Campo de Batalla.

Horda1-2

Respecto a la historia, ya comenté que, de momento, y tras lo visto en otros casos, Fred Van Lente me despierta sensaciones positivas, que espero mantenga.  Me basta con que no pretenda reescribir a Howard, y sí complementarlo, utilizando para ello recursos y Sueños de papá herreroreferencias del mismo autor tejano (la muerte de Almuric, descrita en el texto en una referencia posterior; lo comentado de La Hora del Dragon…), al tiempo que suyos propios.  Y en este sentido, más allá de ciertos personajes demasiado estereotipados (la locura de Aemon; el noble Almuric, estúpido y odioso; Shuma, de exagerada venganza), me llama la atención la utilización de nuevo del inconsciente para recibir consejos o comentarios vitales de un padre herrero olvidado, que se aparece a Conan en sueños. Un recurso de reminis-cencias bárbaras, que me ha gustado. También esos giros de guión por los que un Thoth-Amon que se considera superior al salvaje, no le da muerte y deja opción a salvarse por sus medios, pero lo condena a la plaga y la rebelión de los suyos, para verse obligado después a salvar su vida, tras luchar codo a codo contra la Horda Maldita.

Parece que Van Lente le ha cogido el pulso al personaje y la serie. Le doy un voto de confianza, a la espera de su Xuthal del Anochecer (o el Crepúsculo) finalizado en junio.

Portadas de los tres números , por Eric Powell

Portadas de los tres números , por Eric Powell

NOTAS:

  1. En los recuerdos de los hechos que Conan realiza mientras se encamina hacia Xuthal del Crepúsculo no se menciona el uso de la magia negra estigia como motivo de la derrota. Pero sí en La Hora del Dragón, cuando los narra a Pallantides tras su pesadilla en el valle de Valkia, poco antes de la batalla contra el ejército de Tarascus«¡No! La Peste Negra no es una pestilencia común.  Acecha en las tumbas de Estigia y sólo acude al llamado de los hechiceros.  Yo era soldado de a pie en el ejército del Príncipe Almuric que invadió Estigia, y de los treinta mil hombres que formaban, quince mil perecieron bajo las flechas, y el resto de una peste negra que calló sobre nosotros en alas de un viento del sur.  Sólo yo sobreviví».  Van Lente así lo cita y utiliza, siguiendo a Dale Rippke, cuya nueva cronología sobre el cimmerio sigue Dark Horse.
  2. Se remonta a los orígenes de la serie, aún a cargo de sus creadores, Curt Busiek y Cary Nord.  En el tomo 2, donde se adapta El Dios del Cuenco, Conan protege a Kalanthes, sacerdote de Ibis, frente a Thoth-Amón, que utiliza para perseguirlos una plaga negra mortal de insectos y escarabajos.
  3. En los relatos originales, tanto Diana como Natala son esclavas, originarias de ciudades «civilizadas».  Pero si bien esta última es, en efecto, britunia, en la sinopsis de Howard Natala es descrita como nemedia, por lo que nunca podrían ser hermanas.
  4. Desde que Tomás Giorello dejó la serie, en el tomo 10, tras la adaptación de Sombras de Hierro en la Luna.  Es posible que su dibujo, cercano al de Buscema en la época de Marvel, y siguiendo también el estandar Frazetta se adaptase mejor a épocas más maduras del personaje, y eso que ha ganado la serie Conan Rey.
  5. Es cierto que la historia Xuthal del Crepúsculo / La Sombra Deslizante se sitúa en una época diferente, unos 10 años más adelante (tras El Pueblo del Círculo Negro), en la anterior cronología oficial, de Miller y Clark que sigue Roy Thomas en su época de Marvel.  Pero Joe Marek descubrió que en El Diablo de Hierro se cita a los comedores de loto de Xuthal, que Conan debía conocer, por lo que Dale Rippke la re-situó en esta época en su esquema revisado, hoy considerado oficial.

CONAN EL VENGADOR 1: Sombras sobre Kush

Ficha CEV1

A finales de este mes de abril, Planeta de Agostini Comics publica el volumen 17 de la nueva serie de cómics que adaptan las aventuras del cimmerio, utilizando como base únicamente los relatos y bocetos originales de Robert E. Howard, sin influencia de otros autores, en la que sólo los propios responsables de cada serie, tienen libertad para completar o entrelazar los escritos del autor tejano con aportaciones propias, siguiendo (más o menos) la nueva cronología oficial de sus aventuras, The Dark Storm Conan Chronology, de Dale Ripke.

CEV 5 Dan ScottEn este caso, corresponde al periodo de su vida posterior a las vivencias con Bêlit, La Reina de la Costa Negra, y están a cargo del guionista Fred Van Lente, y el libro recoge los primeros seis números de la nueva serie, titulada Conan el Vengador, con la adaptación de un completo y detallado fragmento dejado por Howard.  Como ya hicimos una extensa reseña de este volumen en septiembre, tras su aparición en USA, os remitimos a ella (siguiendo este enlace), donde podéis encontrar comentarios sobre los nuevos derroteros del personaje en este periodo y su concepción por los autores, así como nume-rosas imágenes.  Interesante, sin duda.

CV7 por Daryl MandrykEl segundo arco argumental de Conan el Vengador, La Horda Maldita, finaliza este mismo mes en USA. En él, el cimmerio recorre el desierto encabezando las tropas de la antigua guardia de Shumballa,  «los bastardo de Amra«, como se hacen llamar ahora, en pos de un fabuloso tesoro; para encontrar a Almuric y sus tropas mercenarias (y cierto mago conocido), y finalizar a las puertas de Xuthal del Anochecer (o del Crepúsculo), según el relato original de REH conocido también como La sombra Deslizante, cuya adaptación ha sido anunciada a continuación.  En breve, os ofreceremos su reseña.

Portadas de los seis números de Sombras sobre Kush (ampliables):

CEV 1-2-3CEV 4-5-6