LA FRATI NIGRA y las Sombras del Caos, de Lem Ryan

Ficha  La Frati Nigra

Para mí resulta un placer traer a estas páginas la obra de alguien que, aún sin conocerlo, ya casi es de la familia y tuteas, tras tanto tiempo de tenerlo cerca: Lem Ryan, uno de escritores españoles de ficción más recordados y admirados de aquellas «novelas de a duro» o Bolsilibros que formaron parte de nuestra cultura popular de antaño; el más joven de sus autores, allá por los años 80 (más o menos, cuando iniciaba Berserkr), prolífico en sus creaciones (30 obras en sólo cuatro años, del 82 al 86) y, para mí, uno de los más interesantes y de mayor calidad, con abundante inspiración en dos maestros como H.P. Lovecraft y Robert E. Howard.  La caída de Bruguera truncó una prometedora carrera literaria, a la que no regresaría sino hasta 2007, con Nueva Era.

La Frati Nigra fue escrita a continuación. Y debió aparecer entonces, aunque las circunstancias lo impidieron. Quizás no era el momento, y ahora sí. Recientemente, Francisco Javier Miguel Gómez, nombre real de Lem Ryan, decidió retomar su publicación, realizando cambios profundos en su concepción original; esta vez en auto-edición, y bajo un proyecto de crowfunding que apoyamos muchos de sus seguidores.  Sólo puedo decir que valió la pena, y La Frati Nigra es una obra que se merece haber visto la luz.  También su autor.

Para ello, Lem decidió abandonar en parte la frati nigra (1)un entorno completo de fantasía y construir una novela de suspense realista al estilo best-seller de moda; eso sí, con tintes fantásticos que nunca podían faltar. Los hechos transcurren en Londres, en nuestros días, donde Lewis Miller, un escritor fracasado especializado en temas parapsicológicos en los que no cree, se ve envuelto en una serie de extraños asesinatos rituales en serie, cometido por un desconocido que envía notas enigmáticas firmadas como Hermes. Miller se convierte en objetivo del (o los) asesinos, al tiempo que sospechoso para la policía, y la acción se desata de forma trepidante.  Pronto se desvelará la conexión con un libro, Las Clavículas de Salomón, que parece contener la clave para encontrar el verdadero Al-Azif, el Necronomicon; pero no aquel cuya traducción de 1228 un errado Lovecraft atribuye a Olaus Wormius, quien en realidad vivió 350 años más tarde, sino el Libro de Raziel que el rabino Eleazar de Worms sí escribió en el S.XIII, y años más tarde le fue entregado a un copista francés llamado Nicolás Flamel, quien gracias a su información consigue la piedra filosofal y la inmortalidad… Una mujer enigmática de nombre Perenelle, como la de Flamel, es quien le pone sobre la pista del libro y le informa sobre una antigua hermandad, una secta, la Frati Nigra, infiltrada hoy en los poderes fácticos de todo el orbe, dispuesta a cualquier cosa para conseguirlo, y desatar las Sombras del Caos sobre el mundo; y que piensa que la clave para acceder al libro se encuentra en poder de Miller

Nicolás FlamelCon esos mimbres, Lem Ryan construye su historia, utilizando un lenguaje sencillo y fácil para el lector; dinámico, con cambios continuos de puntos de vista entre personajes, que hacen entretenida su lectura, y saltos en la narración que interrumpen el transcurso de los hechos y deja con ganas de conocer qué ocurrirá más tarde, se cuando retome el hilo dejado; el famoso efecto Zeigarnik del «continuará«.  Y en eso demuestra que es perro viejo en la narrativa, y se le notan tablas en el arte de crear suspense.  También en la construcción de los personajes, bien definidos en su mayoría (extraordinario el de Farmer; aunque alguno quede a medias). Si le unimos una amplia documentación histórica y fantástica (pudimos intuir su verdadera extensión en la preparación a la obra realizada en redes sociales y el blog dedicado a la misma), que entremezcla hechos reales con ficticios para convencer al lector que todo es lo mismo y está ocurriendo realmente, aunque sea ficción, La Frati Nigra resulta una obra que se deja leer con facilidad y de forma rápida…

Demasiado rápido, tal vez…  Porque si algo puede achacarse en su contra, sería eso que voy a llamar el «efecto Bolsilibro»: su desenlace resulta precipitado.  Da la impresión que el Lem Ryan del siglo XXI sigue condicionado, frente a su voluntad, por las limitaciones de espacio y páginas impuestas en una etapa anterior, cuando muchas buenas historias planteadas en aquellas novelas «de a duro» fueron desperdiciadas en un final en exceso rápido.  No es el caso de La Frati Nigra, cuyo final está bien explicado, y sin carencias apenas; pero habría admitido una mayor extensión, más calma, ese ritmo pausado (al tiempo que imparable) del primer tramo, donde los hechos y pistas se sucedían sin precipitación; mayor detención en algún personaje, Perenelle o Benson, difuminados en la traca final, o Sariel, y esa Hermandad Blanca, que parecen introducidos con calzador, casi por obligación, sin mayor detenimiento…

Con todo, La Frati Nigra es una novela muy entretenida, interesante, digna de elogio y recomendable; y, como tal, la recomiendo a todos sin reparos.

Y (salvo el párrafo final) este hubiese sido mi comentario a la obra sin más, como volumen único…

Khatam Sombras del CaosSólo que ahí no termina todo (ni tampoco comienza), y se hace preciso comentar también ese «spin-off» de la misma que es Katham y las Sombras del Caos (excelente Baixauli, en la portada), donde Lem recupera uno de sus personajes más famo-sos de los bolsilibros (también en ese formato) y lo trae a nuestra época.  Porque más que un derivado, Las Sombras del Caos es una continuación a La Frati Nigra, su principio y el final de aquella se solapan y transcurren en paralelo (de ahí el título de este post), donde se justifica algo de aquella precipitación final criticada, o la indefinición de algunos personajes y conceptos: Benson, Sariel, la Hermandad Blanca (no tanto Perenelle, que -imagino- queda para otra ocasión).  Eso sí, con un cambio notable de registro, conceptos, y estilo.

Y es que Katham y las Sombras del Caos es un bolsilibro, en toda su extensión.  No ya por el formato en que se presenta, nº 1 de la Colección Savage, sino porque entra de lleno en el terreno fantástico (y también algo pulp), y adolece de ese componente de realismo y documentación que hoy marca estilo, y del que hace gala la novela madre.  Y como tal, contiene situaciones que no requieren ser explicadas, al menos no de forma tan racional, y entre sus páginas discurren bárbaros y magos de otras eras transmutados a nuestros días; el Necronomicon tradicional, aparecido como por ensalmo; horripilantes criaturas malignas nacidas del caos primordial; seres zoomorfos de mundos paralelos en espacio y tiempo, con atmósfera similar, o puertas dimensionales que facilitan su acceso; ese eclectismo de géneros con sabor a pulpa con el que Lem nos encantaba antaño, ahora recuperado.

Dicho esto, no entraré en comparaciones, Grimorio marc-simonettigustos personales, situaciones o personajes compartidos en historias de registros tan dispares; alargaría en exceso este comentario, ya de por sí  extenso. Sí lo haré sobre algo que he observado en las últimas obras: una tendencia a la unificación, la confluencia de personajes, en la que Nicolás Farmer (un acierto, sin duda) aparece como elemento integrador. Su presencia en el cierre de ambas historias comentadas, y en el cuento El Sueño del Nilo, escrito como enlace entre ellas y la novela anterior, Nueva Era, lo demuestra y presagia hechos venideros. También la doctora Montalt, protagonista en aquella, acompaña a Katham de Kaal… Y quiero intuir que volveremos a verlos,  en otra historia.  De ser así, el autor deberá decidir qué registro elige para mostrarla: si el bosilibro de antaño, o la novela actual.  En cualquiera de ellos, sus seguidores vamos a aceptarla; pero consideraría un error su mezcla.

Y para terminar, una reflexión personal.  Alguien me dijo hace tiempo que un autor se considera importante cuando su nombre aparece en portada por encima del título (vende más, sea éste cual sea).  Considero que la marca Lem Ryan reúne atractivo suficiente para ello, y los muchos seguidores que tiene vamos a continuar , independiente a como se llame la novela (así que… para la próxima) 

GLENN LORD in memoriam: RECUERDOS DE UN AGENTE DE HOWARD

El presente artículo apareció publicado originalmente en las páginas 24 y 25 de Berserkr, Fanzine de y sobre Fantasía Heroica, nº 6 (enero de 1987), dedicado a la memoria de Robert. E Howard, con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento.

Valga también, hoy, reproducido íntegramente, como homenaje particular a ese trabajador incansable, fan nº 1 del autor tejano que fue Glenn Lord, su albacea literario, fallecido el pasado 31 de diciembre (ver artículo previo en estas páginas pulsando aquí). 

Me enteré por primera vez de la existencia de Robert E. Howard hacia 1951, cuando Bradford M.Day, un corresponsal que vendía algunos libros, me recomendó SKULL-FACE & OTHERS.  Enseguida me fascinó; empecé a buscar otros títulos de Howard, pero el único que estaba en venta por aquel entonces era la edición de ‘Gnome Press’ de «Conan the Conqueror».

Algunos meses más tarde me incorporé al ejército, pues la guerra de Corea había estallado, y por eso sólo pude comprar los títulos de Conan de ‘Gnome Press’ a medida que fueron apareciendo.

Hacia 1956, como estaba muy influenciado por las colecciones de poesía de ‘Arkham House’ publicadas por Clark Ashton Smith y Lea Bodine Drake, tuve la idea de reunir y publicar toda la poesía de Howard en un volumen similar.  Dale Hart, un amigo y admirador desde hacía mucho tiempo, aprobó la idea y escribí a Oscar J. Friend, que era el agente de los herederos de Howard por aquel entonces, y compré los derechos de publicación de su poesía.  Desgraciadamente, Friend no pudo facilitar la mayoría de los poemas, por lo que comencé a comprar ediciones de ‘Weird Tales’ que contuviesen aquellos que me faltaban; también me ayudaron algunos aficionados que me enviaron los poemas que habían sido publicados en fanzines, tales como «The Fantasy Fan» y «The Phantagraf».  Estuve en la región de Brownwood-Cross Plain, donde poco pude obtener, pero sí conseguí la dirección de uno de los amigos de Howard, Norris R. Chambers, quien, como esperaba, había recibido algunos de sus poemas por correo.

ALWAYS COMES EVENING -así iba a titularse la colección- fue concebida como auto-publicación, limitada a 350 ejemplares.  Sin embargo, cuando hube terminado mis investigaciones y comencé a buscar impresor y encuadernador, descubrí que los costes locales serían demasiado elevados para el precio por el que esperaba vender el libro.  Se me ocurrió mencionar este hecho a August Derleth y el sugirió un acuerdo mediante el cual ‘Arkham House’ publicaría el líbro, pagando yo los costes de imprenta y conservando los beneficios de su venta, menos un pequeño coste de manipulación.  Nos pareció aceptable, y así, ALWAYS COMES EVENING llegó a ser uno de los tres o cuatro títulos de ‘Arkham House’ cuyos costes de edición fueron suscritos por alguien que no era el editor.

Las investigaciones que había realizado acerca de ALWAYS COMES EVENING me llevaron a interesarme aún más por Howard y su obra desconocida -publicada mayormente en revistas de aventuras, deportes y del oeste- durante su vida.  Aquella fue una tarea laboriosa y lenta, dado que no existía bibliografía alguna de su obra, y muy pocos de aquellos ‘pulps‘ habían llegado a tener índice.  Sin embargo, fue de gran ayuda el que se conocieran los títulos de algunas revistas.  Los ‘pulps‘ eran mucho más baratos y fáciles de conseguir y acabé por comprar series de algunos títulos durante ciertos años; todo ello tuvo que ser adquirido por correo, por lo que no podía comprobarlo de antemano.

Algunos editores de ‘pulps‘ seguían publicando –‘Street Smith’, ‘Popular Publications’, y ‘Thrilling Publications’– y me enviaron la relación de historias de Howard publicadas por ellos.

Poco después de la publicación de ALWAYS COMES EVENING, conseguí un gran número de poemas no publicados y cartas de Harold Preece y August Derleth.  Como deseaba presentar algo sobre los indices que iba recibiendo, empecé un pequeño fanzine titulado The Howard Collector en 1961.  Se publicaron 18 números antes de que fuera interrumpido en 1973.

En 1963 murió Oscar J. Friend, el agente de Howard, y a finales de 1964 su viuda e hija decidieron cerrar la agencia.  Los herederos de Howard les pidieron que buscasen a alguien que se encargara de los derechos de publicación.  Preguntaron a L. Sprague de Camp, pero éste lo rechazó argumentando que estaba muy ocupado con su propia obra, y me recomendó a mí, como conocedor del tema y alguien muy cercano a los herederos, ya que éstos vivían también en Texas.  Por lo tanto, a principios de 1965, llegué a ser agente de las propiedades intelectuales de Howard.

Recibí de la agencia Friend unos treinta manuscritos no publicados, además de lo que parecía ser un inventario de las historias de Howard, conteniendo un gran porcentaje de obras que desconocía.  Recordé que E. Hoffman Price me había dicho años antes que había recibido del Dr. Howard, hacia 1944, un baúl lleno de «borradores» y que se los había prestado a un aficionado y escritor que conoció algún tiempo después.

Pero dicha persona insistió en que los había prestado al difunto Francis T. Laney, un famoso aficionado que había publicado un fanzine que era una primicia, ‘The Acolyte’, en los años 40.

Así quedó el asunto hasta que encontré una relación de historias y, de pronto, empecé a sospechar que aquellos «borradores» eran realmente manuscritos.  Entré de nuevo en contacto con este aficionado, identificándome como el agente de Howard, y ofreciendo una recompensa si podía localizar los papeles que faltaban.

¡Qué sorpresa!  Recibí de él una carta en la que me decía que acababa de ponerse en contacto con la mecanógrafa a la que se suponía que Laney había dejado los manuscritos para pasar a máquina.  Se acordó una recompensa -en realidad, una cantidad bastante pequeña- y recibí unas cajas con papeles en 1965 y 1966.  Más tarde, las cartas de Howard a H.P. Lovecraft vendrían de la misma fuente.

Que yo recuerde, tardé varios meses en ordenar la cantidad de papeles, mal metidos en las cajas, muchos no numerados, copias, antiguos esquemas, apuntes, manuscritos sin terminar, historias escritas detrás de otras historias, etc…

Había poco trabajo como agente de Howard cuando empecé.  Pero el éxito de la serie Conan de ‘Lancer Books’, más tarde, en los años 60 (hay que decir que este proyecto ya había sido iniciado antes de que yo llegase a ser agente), marcó el inicio de las publicaciones de libros de Howard.  El fracaso de ‘Lancer‘ fue en cierto modo, malo durante un tiempo, pero quedó afortunadamente resuelto justo antes del auge, a mediados y finales de los 70.  Hoy, el «boom» ha decaido bastante, aunque la serie Conan sigue bien, así como la venta de las traducciones a otros idiomas.

Esta crónica no estaría completa sin mencionar Conan Properties, Inc., que fue creada en 1977 como holding propietario de todos los derechos sobre Conan, independientemente de quien fuera el autor de la historia.  Se observó que el personaje podía llegar a ser un gran negocio en sí, a través de libros, películas, derechos de venta, comics, etc… dada su alta cotización de poco después, así como al ser continuadas sus aventuras en nuevas obras.  Además, el hecho de que se halle localizada en Nueva York es muy ventajoso, puesto que la mayor parte de los posibles clientes tienen sus sedes y oficinas en esta ciudad.

 

WEIRD TALES de LHORK, nº 33

Una de las revistas más veteranas y longevas de nuestro país es Weir Tales de Lhork, que alcanza en estos días su número 33.   Dedicada a lo fantástico, está editada por El Círculo de Lhork, colectivo inspirado en aquel otro que formaron en su día H.P.Lovecraft, R.E.Howard, C.A.Smith, F.Belknap Long y otros, y recibe su nombre en homenaje a aquella otra mítica revista pulp, Weird Tales, donde publicaron tan fantásticos autores.

La revista se distribuye gratuitamente en formato digital, y puede descargarse directamente de su página (siguiendo este enlace o haciendo clic sobre la imagen de abajo), donde también es posible encontrar los números previos.

El contenido de sus más de 100 páginas es el siguiente:

WEIRD TALES DE LHORK Nº 33

Editorial

Bajo dos banderas. Eugenio Fraile

Tiempo de cosecha. James H. Schmitz

El árbol de las chuletas de cerdo. James H. Schmitz

Ciencia Ficción y Fantástico. Eduardo Frank

¿Quien es humano? Philip K. Dick

La luna de Audrey. Thomas Kersh

Diez valientes. Eugenio Fraile

El tigre y la mariposa. Eugenio Fraile

Lem Ryam, la fantasía en el bolsillo. Eugenio Fraile

El armario de ébano. José Fco. Sastre García

Hombres de hierro: bárbaros y boxeadores. Eugenio Fraile

La isla de la serpiente emplumada. Gianluigi Zuddas

Vlad el empalador. Del sadismo histórico al terror literario. J.Fco. Sastre García

Publicaciones del fandom