SAGA GERALT DE RIVIA. Portadas.

Galería de portadas de la serie Geralt de Rivia bajo el sello Alamut.

(A la espera de un futuro artículo sobre la Saga al completo, sirva esta entrada para abrir boca)

Aunque de inicio la serie se publicó en España bajo la colección Bibliópolis Fantástica, su editor, Luis G. Prado decidió más tarde presentar la reedición de los títulos publicados hasta el momento bajo el sello Alamut, manteniendo al tiempo la continuidad de la anterior.  La diferencia más clara entre ambas se encuentra en las portadas de las obras.

Si en la primera resultaban llamativas las ilustraciones de Gallego Bross, en la segunda destacan por su atractivo y calidad de las imágenes, las del uruguayo afincado en Barcelona Alejandro Colucci,  que ponen rostro a los personajes principales de la serie.  En la imagen superior, en orden de publicación, Geralt, Yennefer, Jaskier, Ciri, Milva, Regis, Cahir y Triss Merigold.

Sin duda, todo un acierto editorial.

LA DAMA DEL LAGO (II): Final de una Saga magnífica.


Terminaba mi artículo sobre el volumen I de La Dama del Lago indicando que la editorial utilizaba (con maestría) el recurso de dividir en dos el último volumen de la Saga de Geralt de Rivia para «dejarnos con las mismas ganas que hace tres años»…  Estaba equivocado.

En mi caso ha servido para hurtarme la ilusión de su lectura, perder la ansiedad con que lo esperaba, vaciar de contenido ese Último Deseo insatisfecho de disfrutar su conclusión…  No me he divertido lo mismo (confieso con pena) que si lo hubiese enfocado de seguido, en un único volumen.

Inicialmente, había subtitulado esta reseña «Ilusión hurtada, Ilusión perdida«, pero no sería justo que tales palabras fuesen el resumen y mi valoración de una obra magnífica, una de las más atractivas de la Literatura Fantástica en los últimos años, así que vayamos por partes:

La Dama del Lago, en su conjunto, sin partes, representa un final más que aceptable a una extensa saga de 7 volúmenes.  El lector debe quedar contento con su conclusión, pues en él, Sapkowski cierra todas las tramas e hilos argumentales que había ido tejiendo con habilidad en momentos previos; al tiempo que completa su realismo (fantástico) con una crítica ácida sobre las guerras y los enjuagues políticos que envuelven su conclusión (la paz negociada) con una visión mordaz que resulta tan brutal como la propio crueldad y horrores de las acciones bélicas; pero, sobre todo, otorga un final válido a los personajes principales que componen la saga (quizás no tanto a los secundarios). Todo ello aderezado con la maestría propia de un autor que revolucionó en su día el estilo, lenguaje,  y forma de enfocar la Literatura Fantástica (y no sólo ésta), y que en mí, personalmente, ha dejado una huella profunda e inolvidable.

Pero terminar la lectura de este segundo volumen de La Dama del Lago de forma individual (octavo en la edición española), me ha dejado también algo de desazón amarga, una cierta sensación de ilusión perdida.

Ignoro cuánta culpa tiene de ello su publicación dividida en dos tomos, pero no poca, sin duda (esa parte de ilusión hurtada a la que me refiero antes).  Pero tampoco sería justo culpar por completo a una decisión editorial (por muy desacertada y comercial en exceso que me parezca); parte de ella podría achacarse al propio Sapkowski, un posible desvanecimiento de su frescura e ilusión personal tras tanto tiempo en la misma historia.

Es sólo una opinión personal, una sensación de pasada; pero suele ocurrir con las series largas de éxito: la expectación despertada entre lectores y crítica, el querer contar historias con mensaje (historias que se desarrollan solas, mas allá de lo planificado), la búsqueda de la perfección, la auto presión por no defraudar al final… unido a la irrupción en tu mente de otros personajes e historias diferentes que también quieres contar (la Trilogía Husita, por ejemplo) pueden generar esa perdida de ilusión a que me refiero, que el interés de la historia se venga abajo, o forzar un final precipitado, por mucho que lo tengas en mente desde siempre.  (Algo así –supongo– es lo que ha ocurrido con su traductor, Jose Mª Faraldo; o lo que muchos tememos suceda –y el propio G.R.R. Martin reconoce y confiesa temer(1)– con Canción de Hielo y Fuego).

Analizadas por separado, en la primera parte, Sapkowski apenas enfoca la trama principal de Geralt y su grupo, y alarga en exceso la historia introduciendo (eso sí, con su maestría habitual) personajes y puntos de vista nuevos sobre la guerra o tramas circulares de serpiente Ouroboros alrededor de Ciri (algunos me parecen ahora gratuitos e innecesarios, en contra de lo que pensé y escribí entonces), para forzar la unión con personajes de la trama artúrica sacados de un relato escrito fuera de contexto y tiempo(2); aunque sin duda esa era su intención e idea para el final, ya por entonces.  En su segunda parte/volumen se encuentra la verdadera resolución de la trama central, el deseado final de la saga y personajes.  Una resolución que, siendo válida y coherente para los protagonistas principales (no tanto los secundarios), leída de esta forma –dividida, y sin continuidad en el tiempo– resulta demasiado precipitada.

Estoy convencido de que en su formato original (al completo) sería distinto; posiblemente no estaría hablando ahora de ilusión perdida, ni hurtada al lector (al menos en mi caso), y hubiese disfrutado más el final de esta magnífica saga de literatura fantástica.

Un final en todo caso diferente al ya conocido(3) (Sapkowski advirtió que no necesariamente tenía por qué ser ese…) pero bastante cercano.  Un final comprometido; como corresponde a una serie de fantasía que introduce el realismo en mensajes y críticas frente a la injusticia, la guerra, o el totalitarismo; y que deviene en denuncia contra el racismo y el miedo a lo diferente.  Un final, en suma, bastante menos amable que aquel primero, pero muy condicionado por la existencia de éste.

Prueba de ello (además de Galahad pasmado ante La Dama del Lago) es el trato que da a los protagonistas secundarios, ese variopinto séquito de compañeros dispares del brujo; Cahir, Milva, Angouleme, Regis personajes bien conformados durante varios volúmenes, de los que Sapkowski se desprende al final como peones prescindibles, sin concederles la gracia y protagonismo que en mi opinión se merecen… No lo comprendí, hasta descubrir que ninguno de ellos aparece en el relato final previo.

Así las cosas, la pregunta que se plantea el aficionado es: si tanto se aferra a un guión previo, ¿por qué cambiarlo?…  Son sus personajes; y como dije en otra ocasión, el autor narra las historias a su estilo y forma, no bajo los cánones que nosotros, lectores inquietos, imaginamos.

Pero si me atreviese a conjeturar una posible explicación (en base a lo antes citado) pensaría que Sapkowski deseaba tiempo atrás dejar la Saga de Geralt de Rivia y pasar página, dedicarse a otras historias y personajes que bullían en su mente (Narrenturn), aunque dejando la trama y los personajes definitivamente cerrados…  Así las cosas, ¿qué mejor forma de acabar la serie que al estilo de todas aquellas otras Sagas antiguas medievales, o poemas épicos de cualquier época y lugar, en los que el héroe termina sus días en un lugar mítico, o en defensa de una causa, lejos de la paz y felicidad del hogar?  Me gusta pensar que ese podría ser el motivo de cambio de final.

Pero ¿es en verdad el final definitivo de Geralt de Rivia…?  Lanzo al aire la pregunta(4).

No quiero terminar sin citar la fuerte influencia que en el éxito de la serie en España ha tenido su traductor, Jose Mª Faraldo, verdadero artífice del traslado al castellano del renovador aporte literario de Sapkowski, y la frescura de su lenguaje.  El propio autor así lo reconoce.  Sin él, el impacto de la Saga no hubiese sido tanto.  Y su presencia, –mejor dicho, su ausencia– en este tomo se deja sentir.  Comparen si no su lectura con la de los primeros volúmenes: su frescura no es la misma.  No sé cuánto de esa pérdida corresponde al autor, su traductor, o ambos (como muestra de una sincronía perfecta).  Pero se nota; y bastante.  Y creo justo reconocerlo.

La Dama del Lago representa el final de una extraordinaria Saga de Literatura Fantástica, que supo renovar el género en su día, y goza por ello de un merecido reconocimiento entre la crítica y éxito de público; sus seguidores por todo el mundo son legión.   Y una visión en conjunto la hace más grande aún .


(1) En entrevista de Luis G.Prado, publicada en Gigamesh, 40.

(2) Algo termina, algo comienza, escrito 7 años antes, para el fanzine El enano rojo, como  «broma de famdom» (en palabras del propio autor), aunque imagino que ya por aquel entonces rondaba por su cabeza un final entroncado (con ironía y el humor fino que le caracterizan) con el mito artúrico.

(3) De nuevo, Algo termina, algo comienza, publicado anteriormente junto a otros cuentos cortos de Sapkowski, en el libro Camino Sin Retorno, de la misma editorial.  Añadido al volumen 2 de La Dama del Lago, para evitar que quede raquítico junto a los previos… O para ofrecer al lector una visión más completa de todo lo imaginado por el autor;  Quién sabe…

(4) Tal vez no: adaptaciones al cómic, juegos de ordenador, películas y series de TV, más allá de las realizadas hasta el momento, podrían forzar el regreso de un personaje tan atractivo y carismático como este Brujo de Rivia.  Un final nada explícito, y de fácil integración con su alternativa así lo permiten (como lo fue en el cómic la falsa precuela de sus padres en Camino sin retorno, bendecida después por Sapkowski).

LA DAMA DEL LAGO. Rectificación.

Bueno, al parecer, metí la pata y me toca rectificar.

Es lo que ocurre cuando se vuelcan opiniones personales demasiado rápido, antes de disponer de toda la información; uno de los principales problemas de internet, sin duda (y, por extensión, de todos los medios, aunque la inmediatez de éste lo facilite).  Llegado el caso, siempre está la solución elegante de reconocer el fallo y rectificar (algo que no se estila demasiado, pero que a mi no me cuesta hacer, como veis).

Viene ésto al caso de que en notas anteriores sobre La Dama del Lago de Sapkowski, último volumen de La saga de Geralt de Rivia (una de las mejores y más atractivas series de fantasía publicadas últimamente), cuya aparición en España se demoraba tres años, comenté que su publicación en dos volúmenes me parecía una estrategia de marketing editorial para mantener la atención del lector durante más tiempo y, de paso, obtener mayores beneficios económicos con un nuevo volumen; y parece que no es así.

Jose Mª Faraldo, traductor de la serie, y uno de los verdaderos artífices de su éxito en España, por su aporte personal a la adaptación del lenguaje renovador de Sapkowski (en perfecta sincronía y colaboración con el autor, que le reconoce el mérito, como hacemos los aficionados), se responsabiliza personalmente del retraso, debido a una saturación profesional sufrida últimamente, que le ha impedido cumplir sus compromisos (¡chapeau!,por el gesto también).   Es lo que adujo Bibliópolis/Alamut en un principio, y ahora comenta el propio Jose María en una entrevista, muy extensa e interesante, aparecida hace unos días en FantasyMundo, que desde aquí recomiendo a todos (con sólo pinchar el enlace).

De sus palabras deduzco que no sólo carecía de razón en mi comentario, y realicé una afirmación gratuita (que rectifico), sino que, además, como lector, debería agraceder a la editorial que nos presente la obra dividida en dos partes, a fin de minimizar su ya dilatado retraso de aparición, adelantándolo unos meses.  Reconozco que Sapkowski/Geralt puede tener el efecto de una droga, cuya dosis periódica necesitamos, y Bibliópolis/Alamut nos la ha facilitado (aunque no nos cure de ella, y nos deje enganchados).

Supongo que ese mi último deseo, insatisfecho por varios años, de conocer el final de una Saga que admiro me pudo, y, como digo, metí la pata; en un comentario tal vez desacertado, aunque, reconozcámoslo, no exento de cierta lógica.   Con todo, prefiero «mojarme» y dar marcha atrás si procede, como es el caso (y no se trata de difamación, o algo lesivo para los intereses de nadie, sino una opinión personal, un comentario) que no opinar.

Así que rectifico, y la saco; y espero no haber molestado.   Como dijo el castizo a la dama:

«Si con meterla he ofendío, señora, con sacarla no hay na perdío«

LA DAMA DEL LAGO (I), de Sapkowsky. Deseo insatisfecho.

El principio del fin de la Saga de Geralt de Rivia se hace esperar.  Nuestro Último Deseo se mantiene insatisfecho.  Pero disfrutamos igual su lectura.

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Transcurrido tanto tiempo desde el volumen anterior, la dosis de Sapkowski se hacía inmensa, el deseo de conocer el final de la Saga de Geralt una necesidad.  La editorial quiso entonces contentarnos con Narrenturm, su nueva serie.  Buena estrategia… que me niego a seguir hasta terminar la pendiente.   Todo a su tiempo.

Leer a Sapkowski siempre es un placer, disfrutar de un estilo propio, abierto y culto, modernista, entremezclado en jerga de pueblo llano.  Y Jose Mª Faraldo, su traductor y adaptador al castellano, tiene buena culpa de ello (su labor, encomiable, ha sido reconocida por el propio autor).  Pero acceder al final de la saga con una agonía pendiente de tres años de espera no parecía recomendable; acogerla con ansiedad, y tanta perspectiva perdida iban a desvirtuar el momento.  Decidí volver a releer La Torre de la Golondrina, el volumen previo.

Con todo, cuando accedes a La Dama del Lago descubres que también Sapkowsky se tomó su tiempo (en su caso dos años entre publicaciones, aunque hace ya diez), y que enfocó la historia marcando pausas, estableciendo distancias con la situación anterior.  Para hacerlo, utiliza n0 sólo el tiempo (a través de saltos) sino el espacio (en planos de otra existencia), y también los personajes: varios nuevos, como Nimue y Condwiramurs, que interrumpen la continuidad.  Lo primero que piensas entonces, movido por ese deseo insaciable de alcanzar el final de la historia (o vislumbrarlo al menos, sabiendo que hay una segunda parte), es que se trata de una táctica dilatoria, un intento de alargar la espera.  Después, cuando la técnica del maestro consigue refrenar tu ansiedad, recuerdas que Sapkowsky gusta de narrar sus historias sembrando un ramillete surtido de personajes dispares, que contribuyen, cada uno por separado, a crear una visión caleidoscópica del conjunto de los hechos, enriquecida con puntos de vista muy diferentes; y disfrutas de esa maestría que posee para intercalar figuras inútiles en apariencia, que se revelan más tarde parte imprescindible de la historia que nos está contando.  Eso sí, a su estilo y forma; no bajo los cánones que nosotros, lectores inquietos, imaginamos.   Y siempre  nos sorprende.

Así, junto a la soñadora y la pequeña Dama, Jarre y los pícaros que le acompañan a Wyzima en su alistamiento, los enanos recuperados de Dennis Cranmer, o esos caballeros teutones que se intercalan en el desarrollo de la narración original, esta primera parte del final de la Saga nos muestra también algo de la propia historia de Geralt y su variopinto séquito de compañeros dispares; sus vivencias encantadas en Toussaint, bajo acciones de la nueva logia de hechiceras; la ruina posible de Yennefer, la iniciativa  perdida de Vilgefortz; un juego político de espías y reyes del norte para frenar el avance implacable de las fuerzas de Nilfgaard, o la traición que anida entre sus propias fuerzas; la estancia de Ciri en el país de los elfos alisos del rey Auberon, y su huida en espiral por el espacio y el tiempo.   Una espiral que, como la serpiente ouroboros, o la propia historia narrada tras estos hechos, vuelve a situarnos en el punto de partida, para retomar la secuencia final -en el próximo volumen ya, la segunda parte de éste- prácticamente en el mismo punto que donde lo iniciábamos…

La secuencia final se dilata de nuevo; aunque, al menos, disfrutando una lectura que entretiene.  Sapkowski hasta ahora cubre con maestría un paso adelante… hacia ninguna parte.  Y la editorial lo utiliza (con maestría también) para dejarnos las mismas ganas que hace tres años.

Nuestro Último Deseo continua insatisfecho.  El misterio sin resolver.  Toca esperar de nuevo (pasando por caja, claro, en tiempo de crisis).   Así es la vida…

La Saga de Geralt de Rivia, 7: La Dama del Lago

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La Dama del Lago, volumen 7 de La Saga de Geralt de Rivia, personaje con el que Andrzej Sapkowski refrescó el concepto de Fantasía Heroica hace años, verá al fin la luz en nuestro país el próximo 24 de Noviembre.

Los seguidores del Brujo de cabellos plateados estamos de enhorabuena, y ansiosos de disfrutar finalmente de la última obra de la saga, después que la Editorial Bibliópolis decidiera marcar los tiempos de su publicación y posponerla a la introducción de Narrenturn primer volumen de su nueva saga, la Trilogía Husita, publicada este mismo año.

Aún así, deberemos esperar hasta alcanzar el final definitivo de la Saga:

En un nuevo alarde de marketing editorial, no exento de cierto desprecio hacia unos seguidores entregados, y para asegurarse más ventas en época de crisis, la editorial ha decidido dividir la edición española de la obra en dos volúmenes, de los que ahora aparece el primero (tanto en Bibliópolis como en Alamut).  ¡Qué le vamos a hacer, sufridos colegas lectores!

Tan sólo nos queda encender cirios aromáticos, mientras elevamos plegarias y rogativas a los tiranos dioses editoriales, deseando que la aparición de ese segundo volumen (el octavo de la saga en España) no se haga esperar tanto como el anterior…

¡Cómo se aprovechan de nosotros, sabiendo que entraremos por el aro, y que nuestra atracción por el personaje es más fuerte que un hechizo de Yennefer!

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La Saga de Geralt de Rivia ha supuesto uno de los mayores éxitos de venta en Europa Central.  Dispone de versión en cómic, una película cinematográfica  (Wiedzmin, 2001), una serie de televisión en la TV polaca (ambas adaptaciones bastante flojas y rechazadas por el propio autor), y un videojuego (The Witcher, 2007).  Este último sí es un éxito, convertido en uno de los 100 juegos más vendidos para PC, obteniendo prestigio internacional y más de 90 premios de la crítica.  Se espera una segunda versión próximamente.

Imagen superior: Geralt de Rivia, en el videojuego El Brujo

Imagen inferior:  Portadas del volumen 7 de la Saga, previstas para ambas ediciones