CONAN el Bárbaro, volumen 4: LA CANCIÓN DE BÊLIT

Ficha CB4Con el volumen 4 de Conan el Bárbaro (Conan volumen 16, en la edición original de Dark Horse), Planeta de Agostini cómics se ha dado prisa en finalizar el  arco de aventuras que recoge la nueva adaptación al cómic de uno de las más aclamados relatos de Robert E. Howard, La Reina de la Costa Negra, esta vez a cargo de Brian Wood, y un variado reparto de dibujantes.

Una adaptación polémica, sin duda; dado que algunos insisten en aclamar esta nueva versión del cimmerio, quizá por ser diferente a las visiones anteriores del personaje, y otros, los más antiguos y veteranos, la critican precisamente por lo mismo.  Personalmente, y aunque incluido en este segundo grupo, he procurado no juzgar la obra en comparación con otras (aunque, a veces, es imposible no hacerlo) que no sean sino el relato original de Howard, su visión, espíritu y poesía, que la tiene, junto a la acción dramática y fiera que refleja a veces.  Esa era la intención inicial de Dark Horse cuando Kurt Busiek se hizo cargo de la serie, que mantuvo Timothy Truman en su relevo (y sigue demostrando en Conan Rey), pero que ha desaparecido desde entonces.  Y en este sentido (siempre en mi opinión), Brian Wood, tras un principio en el que parecía haber captado esa idea y el espíritu de Howard, termina por no dar la talla.  Y digo ésto porque se atreve a reescribir a REH (no adaptarlo, como hacen otros) en muchos de sus momentos más inspirados; y -seamos sinceros- para superar a Howard hay que ser muy bueno, o algo necio; y Wood, por muchos premios anteriores que posea, no alcanza nunca a mejorar al maestro, y para mí, por tanto, entra en esa segunda categoría.

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CB 19p1Pero centrémonos en el volumen:

Antes de abordar el arco final del relato de Howard, Wood nos propone una historia en tres números acerca de unas piedras negras obtenidas en un abordaje, que traslada de nuevo a la pareja protagonista tierra adentro, lejos de La Costa Negra (qué poca aceptación tiene para este hombre historias en el mar, costas desconocidas, o islas perdidas y misteriosas, que tanto juego podrían dar…); una relato que no aporta nada nuevo o de interés a historia del bárbaro o los personajes, y no merece perder más tiempo en ella; sólo indicar que los dibujos corren a cargo de un correcto Paul Azaceta, aun pese a sus entornos (poblados, barcos…) demasiado modernos para la época.

La adaptación de La Canción de Bêlit (parte final del relato original de Howard), se realiza en cuatro números (tres en realidad, más otro de cierre y transición). Por sí misma, puede resultar interesante, bien ambientada en el entorno opresivo y asfixiante del río Zarkheba, plagada de escenas de acción sobre-detallada en numerosas viñetas, muy del gusto actual.  El dibujo de Riccardo Burchielli ayuda a construir el ambiente, presentando una Bêlit rotunda y salvaje, en una relación muy sensual con el cimmerio (siguiendo el diseño inicial de Becky Cloonan aunque de extraño gesto y nunca comparable a la de Buscema).

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Wood consigue una historia que al terminar no deja mala impresión, con ese añadido final donde intenta trasladar la desazón un un joven que ha perdido a su amada y el sentido de su vida, y vaga por poblados negros convertido en un «hombre fantasma», jugueteando con la muerte…  Sin embargo, tras su lectura (y durante ella) sientes que falta algo… Algo que es importante: la poesía, los sentimientos, el dramatismo que perfila Howard en determinados momentos para construir el terrible drama final, la victoria definitiva del amor sobre la muerte, que siempre han marcado este relato y hecho de él uno de los mejores y más recordados del autor.

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Y es que Wood, centrado en la fiereza física de la tigresa shemita, su ardor guerrero y salvaje en el combate y el sexo, demuestra no haber comprendido al completo un personaje complejo como Bêlit, y obvia, o minimiza, la pasión salvaje de sus sentimientos, su fuerza vital y amor verdadero hacia Conan, salvaje y fiero como ella misma y tan fuerte como para traspasar la muerte si él la llega a necesitar.  Y así, la declaración de amor pasional en la que promete su regreso queda perdida y nada clara en una sola viñeta, de fuerte intención sexual y cargada de texto, donde no destaca la frase más importante… Y no hay dramatismo alguno en la escena donde Conan la necesita y ella cumple su promesa (aquí no está atrapado, sino que encara a su enemigo espada en mano). Con ello, la historia pierde su fuerza, toda su magia, aquello que la hace ser recordada y distinta; una escena recogida por cuantos artistas ha ilustrado al autor desde 1934, año que se publicó el relato, copiada y readaptada a Valeria en el film Conan el Bárbaro de John Milius y otros… y que aquí se difumina.

Distintos artistas

La historia finaliza con la despedida y funeral «vikingo» que otorga Conan a la diablesa del mar, alternada con la transición de ánimos del personaje, desde la apatía a su abandono a la muerte en combate singular, hasta su recuperación y marcha hacia los reinos negros; una historia que ya será narrada por Fred Van Lente (El Pueblo del Círculo Negro) en el siguiente arco argumental de la serie, llamada ahora Conan el Vengador, cuya primera historia en tres números, Sombras sobre Kush, ha sido dibujada por Brian Ching (de nuevo un estilo «moderno» en su interior, sin nada que ver con las portadas; confiemos que el guión merezca la pena).

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En estos 25 episodios de Conan el bárbaro -cuatro volúmenes-, a Wood le han sobrado historias fuera de contexto (por ejemplo, en Cimmeria), y le ha faltado un mínimo intento de explicar o comentar siquiera el sobrenombre de Amra, el león, con que fue conocido el bárbaro mientras era compañero de Bêlit.

Excelente la edición española de Planeta de Agostini Cómics, como siempre, similar a la original, si bien encuentro una pega en ambas: la portada elegida para el tomo; tanto una como otra, entre las 7 dibujadas por Massimo Carnevale, todas ellas atractivas, optan por una de las primer ciclo, sin relación con la historia principal.  Yo hubiese elegido cualquiera de las otras, donde se muestra el Antiguo; en especial la del nº 22, donde también aparece Bêlit.

CB4-La Canción de Bêlit

Sí aciertan, a cambio, en la elección de portada para el siguiente volumen del personaje (ya a la venta), esta vez como Conan Rey: La Hora del Dragón (ver reseña aquí y aquí): un trabajo impresionante de Sanjulián, para una excelente adaptación de Truman y Giorello.  No os la perdais.

VINDIUS, El Guerrero del Norte, de Luis Guillermo del Corral

Ficha  VindiusPoco después de terminar la Segunda Guerra Púnica, un destacamento de la milicia romana asentada en Tarraco persigue a un asesino cartaginés por tierras cántabras. Allí se les une Vindius, un formidable montañés con un parche en el ojo derecho, que les sirve de guía por aquellos parajes inhóspitos.  Pronto descubren que el hombre apodado la Muerte Blanca, por su ferocidad guerrera y el color de sus cabellos, no es uno más de aquellos bárbaros cántabros o astures que colaboran con las tropas de Roma; y Milciades, el legionario de origen griego que más tarde narra sus crónicas y goza de su amistad, terminará admirándolo y conociendo su historia, el por qué de su continuada relación con lo sobrenatural.

Luis G. del Corral es un admirador de Robert E. Howard.  Nunca lo ha negado, y se le nota.  Y, bajo el enlace de la persecución del cartaginés huido, en Vindius, el guerrero del norte, presenta una sucesión de relatos de Fantasía Heroica de corte antiguo, muy en línea con el autor tejano y esa esencia añeja de los viejos pulps, donde no existen grandes movimientos de masas, fines elevados o civilizaciones en peligro por la amenaza de un Mal superior, sino acción local sin límites, exaltación de lo personal (el contrapunto de la barbarie frente a la civiliza-ción no falta), entremezclada con elementos y seres sobrenaturales de toda índole.

Mapa Cantabria Antigua

Pero, sin duda, el acierto del autor consiste en construir un personaje de tintes howardianos con personalidad propia, pues bebe en fuentes cercanas, de nuestra misma patria, tan rica en historia y protohistoria, mitología y leyendas; algo que siempre apoyé y he pretendido hacer desde la época de Berserkr (donde ya se publicaron los relatos fantásticos de El Cid de Eugenio Fraile, o el Nórax de Tartessos del que esto escribe, entre otros).  Una riqueza ancestral que muchos no tienen y por ello han de inventar mundos ficticios; y nosotros, que disponemos de ella a raudales, no utilizamos lo suficiente.  Luis Guillermo lo hace, y sitúa su personaje en un lugar y época concreta (el norte de España, sobre el 192 a.C.), y lo enraiza con usos y costumbres de los cántabros de entonces descritos en textos romanos y, sobre todo, con la mitología de su tierra: el Ojáncano (el temible cíclope cántabro), la Anjana (ser féerico, contrapartida del anterior), el mítico monte Vindio (Blanco) de paradero incierto, de quien toma el nombre.

Vindius promo faceVindius tiene mucho de Conan, para qué negarlo: su tamaño y fuerza, un origen en montañas inhóspitas, fiereza y habilidad en combate, compromiso de palabra, y ese instinto bárbaro frente a lo sobrenatural. Pero también diferencias notables: un parche cubre su ojo derecho, perdido en la juventud en el enfren-tamiento con el Ojáncano, al que extirpa y come el corazón y bebe la sangre para adquirir su fuerza vital, que renace en combate; y, elegido de la Anjana, no reniega de la magia (o el favor de los dioses, a quienes respeta). Fuertemente armado siempre, embraza escudo o lucha a dos manos con hacha de doble filo y falcata; porta puñal y venablos mortales; y aunque celoso de su libertad, no duda en aceptar como recompensa la ciudadanía romana, contrapartida de un Bran Mac Morn más cercano en el tiempo.  Y en cuanto a su imagen gráfica, José Baixauli lo reproduce de forma admirable.

ojáncanoEl volumen recopila todas las aventuras del cántabro escritas hasta el momento (vendrán más en el futuro), desde su juventud hasta su partida a Roma junto a Milciades, camarada y biógrafo.  No es en sí una novela, sino la conjunción de diversos relatos cortos, historias independientes entre sí (lo que facilita su lectura) pero nunca inconexas, pues se enlazan y secuencian con esa persecución del cartaginés por los hombres-águila; un periplo por el norte ibérico hasta la finis terrae, y su regreso a Tarraco, poblado de seres y personajes de origen mágico o sobrenatural, enanucos, muertos vivientes, hombres-serpiente, gusanos de la tierra, criaturas mágicas, y seres superiores extraídos con acierto de otras mitologías o reinos protohistóricos (aunque no perdono -dicho esto con cariño, por supuesto- esa mezcla extraña de «mi» Tartessos con magos egipcios -los malos de REH-, un tanto forzada quizás y algo fuera de contexto).

La obra recoge también la evolución de su autor a lo largo del tiempo, entre el primer relato y el último. Y como tal, junto a momentos y recursos logrados presenta también esos fallos primerizos que caracterizan al admirador de Howard (para no señalar a otros, yo mismo los he cometido y sé de qué hablo), de utilizar un estilo literario sobrecargado en adornos, barroco, profuso en epítetos, sin el dominio que tiene el maestro.  Aunque mejora conforme avanza la obra y casi desaparece al final, puede llevar a alguno a desistir al comienzo.  No lo recomiendo: la obra se deja leer con gusto, y estoy convencido de que en el futuro Luis Guillermo va a ofrecernos momentos muy interesantes, y nadie querrá perderse el inicio de un buen personaje de Fantasía Heroica como Vindius, el guerrero del Norte, al que auguro un feliz porvenir

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Buena edición de Dlorean, con portada muy atractiva de José Baixauli; tipografía agradable y presentación muy correcta, con cortes en los capítulos que componen cada relato, lo que ayuda y facilita su seguimiento.  Sólo proponer una mejora, fácil de solucionar en la próxima: en una obra de estas características se echa en falta un índice que nos guíe y de referencia.  Por lo demás, ¡adelante!.

JUEGO DE TRONOS T4: Episodios 1 y 2 (sin spoilers). Dos espadas y una boda púrpura

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Al finalizar el primer episodio muchos comentaron el cambio de ritmo experimentado, desde el violento y trágico final de la T3 con la Boda Roja, al pausado de éste, sin acción apenas.  Sin avanzar nada que pueda perjudicar la expectación de quien no lo hayan visto (al contrario que otros blogs, que desvelan todo, paso a paso), sí quiero avanzar comentarios y opiniones respecto a su realización y desarrollo de la adaptación.  Y en este sentido, vuelvo a insistir en la magnífica traslación  que David Benioff y Dan W. Weiss vienen realizando para HBO de la obra de G.R.R.Martin, con la participación y aquiescencia del propio autor (guionista él mismo del segundo episodio, de vital trascendencia).

El primer episodio, Dos Espadas, y en parte también el segundo, El León y la Rosa, cumplen perfectamente su función de nexo de conexión con los hechos previos, recapitulación de sucesos pasados y posicionamiento de personajes, antiguos y de nueva aparición en la temporada; algo que, de no hacerse, complicaría demasiado el intricado panorama de tramas y protagonistas en que se ha convertido la historia, por otro lado, apasionante.

Emblemas JdT

Así, Dos Espadas (un título excelente), deja claro que ahora la historia se posiciona del lado de los Lannister, temporalmente vencedores en la Guerra de los Cinco Reyes, y afianza el poder absoluto de su patriarca, el inefable Tywin.  Él es el verdadero gobernante en Desembarco del Rey, frente al rey títere, voluble y odioso que resulta Joffrey, y una Cersei que ve cómo el poder se le escurre de las manos y pasa a ser otro más de los peones que su padre mueve con inteligencia.  Para Tyrion las cosas no marchan mejor (y van a empeorar), y Jamie, de momento, no es más que una piltrafa humana de aquel que fue, con un fuerte cambio personal en ciernes…

Pero en esta segunda parte de la adaptación del tomo 3 de Canción de Fuego e Hielo, Tormenta de Espadas, hay otros personajes y clanes en la historia, nuevas relaciones y tramas previas en segundo plano, que han de ser definidas y presentadas con cierta claridad al espectador.  Y para ello, los productores no dudan en enfatizar actitudes más allá de las planteadas en el libro (la grosería verbal y permisividad sexual de los Martell, o el canibalismo de los thenitas más allá del muro), describir situaciones no descritas en los libros, pero que aclaran tramas (Oberyn y Ellaria Arena; cruce de miradas significativa con Loras Tyrell; relación de de Tyrion y Shae…), y adelantar acontecimientos (llegada de Jamie y Brienne a la capital) o narrados en Festín de Cuervos (vol.4: mano de oro), e incluso en Danza de Dragones (v.5) (periplo de Bran, Hodor y los Green, y su visión en el arciano).

Mano de Oro

En este sentido es destacable el tratamiento dado a los Bolton, sus conversaciones y tensiones (nunca escritas) aclaran mucho respecto a la actitud de Theon-Hediondo (v.5), el conocimiento de que los chicos Stark continúan con vida y el envío de tropas al Castillo Negro para buscarlos. Como lo es el protago-nismo otorgado a los Martell, de Dorne (algo así como el Al-Andalus de Poniente) que nunca tuvieron POV en los libros (1), quizás con un exceso de libertinaje sexual; o a los Tyrell: Tywin frente a Olenna (el título del 2º episodio es significativo). Son de agradecer las menciones a Ser Duncan el Alto, o Ser Arthur Dayne, de participación importante en hechos aún no tratados en la adaptación.  Se potencia el ánimo de venganza en Arya, cambios en una joven que marcarán su destino.  Y con Danaerys, aunque poco, y complicado con el cambio de actor para Daario, se intenta potenciar los sentimientos de éste y Gusano Gris, o lo indómitos que son los dragones…

Oberyn_Martell

En cuanto a adelantos, en RocaDragon también suceden hechos descritos en Festín de Cuervos, y se muestra muy a las claras la actitud de Selise de apoyo a Melissandre, incluso sobre su hija.  En el Muro, también se anticipa la presencia de Janos Slynt y Alliser Thorne en el Castillo Negro, que inician su enfrenta-miento con Jon Nieve… Y ésto reafirma mi suposición (ya comentada antes) de que el libro 4, Festín de Cuervos, no gozará de temporada propia en la serie de televisión, sino que, al transcurrir en paralelo a Danza de Dragones, muchos de los hechos serán integrados entre la temporada correspondiente al volumen 5 y la actual, a fin de alcanzar el número mágico indicado por los autores: siete dioses, siete reinos, siete temporadas…

Todo ese posicionamiento y aclaraciones de tramas se realiza en sólo dos episodios, algo digno de destacar.  Una adaptación que si bien no sigue fielmente lo escrito (no puede hacerlo, sería imposible), resulta excelente y no cambia hechos significativos, sino que los aclara en ocasiones, cara al espectador.  Y si el primer episodio, necesariamente, adolece de acción, ésto se compensa con el segundo, donde Las Lluvias de Castamere ponen música de nuevo a otra boda, esta vez Púrpura, pero de terribles consecuencias también, con la primera de las bajas de esta temporada…

A partir de aquí, vendrán otras, significativas, y la acción será trepidante.

La Víbora Roja y La Montaña

  1. Nota aclaratoria sobre los Martell, y su odio hacia los Lannister:

Durante la Guerra del Usurpador, que supuso la caída de Aerys Targaryen, el rey loco, su hijo, el príncipe heredero Rahegar (hermano de Viserys y Danaerys) estaba casado con Elia Martell. Siguiendo órdenes de Tywin, Gregor Clegane, La Montañamató personalmente al príncipe Aegon, hijo de Rhaegar, estampando la cabeza del bebé contra una muralla. Luego violó y asesinó a Elia Martell, con la sangre y sesos del bebé aun en las manos. Su hija Rhaenys fue también asesinada con más de 50 puñaladas por Ser Amory Lorch.  Los Martell nunca entendieron que la guerra pudiera llevarse hasta mujeres y niños, y reclaman venganza.

LA FRATI NIGRA y las Sombras del Caos, de Lem Ryan

Ficha  La Frati Nigra

Para mí resulta un placer traer a estas páginas la obra de alguien que, aún sin conocerlo, ya casi es de la familia y tuteas, tras tanto tiempo de tenerlo cerca: Lem Ryan, uno de escritores españoles de ficción más recordados y admirados de aquellas «novelas de a duro» o Bolsilibros que formaron parte de nuestra cultura popular de antaño; el más joven de sus autores, allá por los años 80 (más o menos, cuando iniciaba Berserkr), prolífico en sus creaciones (30 obras en sólo cuatro años, del 82 al 86) y, para mí, uno de los más interesantes y de mayor calidad, con abundante inspiración en dos maestros como H.P. Lovecraft y Robert E. Howard.  La caída de Bruguera truncó una prometedora carrera literaria, a la que no regresaría sino hasta 2007, con Nueva Era.

La Frati Nigra fue escrita a continuación. Y debió aparecer entonces, aunque las circunstancias lo impidieron. Quizás no era el momento, y ahora sí. Recientemente, Francisco Javier Miguel Gómez, nombre real de Lem Ryan, decidió retomar su publicación, realizando cambios profundos en su concepción original; esta vez en auto-edición, y bajo un proyecto de crowfunding que apoyamos muchos de sus seguidores.  Sólo puedo decir que valió la pena, y La Frati Nigra es una obra que se merece haber visto la luz.  También su autor.

Para ello, Lem decidió abandonar en parte la frati nigra (1)un entorno completo de fantasía y construir una novela de suspense realista al estilo best-seller de moda; eso sí, con tintes fantásticos que nunca podían faltar. Los hechos transcurren en Londres, en nuestros días, donde Lewis Miller, un escritor fracasado especializado en temas parapsicológicos en los que no cree, se ve envuelto en una serie de extraños asesinatos rituales en serie, cometido por un desconocido que envía notas enigmáticas firmadas como Hermes. Miller se convierte en objetivo del (o los) asesinos, al tiempo que sospechoso para la policía, y la acción se desata de forma trepidante.  Pronto se desvelará la conexión con un libro, Las Clavículas de Salomón, que parece contener la clave para encontrar el verdadero Al-Azif, el Necronomicon; pero no aquel cuya traducción de 1228 un errado Lovecraft atribuye a Olaus Wormius, quien en realidad vivió 350 años más tarde, sino el Libro de Raziel que el rabino Eleazar de Worms sí escribió en el S.XIII, y años más tarde le fue entregado a un copista francés llamado Nicolás Flamel, quien gracias a su información consigue la piedra filosofal y la inmortalidad… Una mujer enigmática de nombre Perenelle, como la de Flamel, es quien le pone sobre la pista del libro y le informa sobre una antigua hermandad, una secta, la Frati Nigra, infiltrada hoy en los poderes fácticos de todo el orbe, dispuesta a cualquier cosa para conseguirlo, y desatar las Sombras del Caos sobre el mundo; y que piensa que la clave para acceder al libro se encuentra en poder de Miller

Nicolás FlamelCon esos mimbres, Lem Ryan construye su historia, utilizando un lenguaje sencillo y fácil para el lector; dinámico, con cambios continuos de puntos de vista entre personajes, que hacen entretenida su lectura, y saltos en la narración que interrumpen el transcurso de los hechos y deja con ganas de conocer qué ocurrirá más tarde, se cuando retome el hilo dejado; el famoso efecto Zeigarnik del «continuará«.  Y en eso demuestra que es perro viejo en la narrativa, y se le notan tablas en el arte de crear suspense.  También en la construcción de los personajes, bien definidos en su mayoría (extraordinario el de Farmer; aunque alguno quede a medias). Si le unimos una amplia documentación histórica y fantástica (pudimos intuir su verdadera extensión en la preparación a la obra realizada en redes sociales y el blog dedicado a la misma), que entremezcla hechos reales con ficticios para convencer al lector que todo es lo mismo y está ocurriendo realmente, aunque sea ficción, La Frati Nigra resulta una obra que se deja leer con facilidad y de forma rápida…

Demasiado rápido, tal vez…  Porque si algo puede achacarse en su contra, sería eso que voy a llamar el «efecto Bolsilibro»: su desenlace resulta precipitado.  Da la impresión que el Lem Ryan del siglo XXI sigue condicionado, frente a su voluntad, por las limitaciones de espacio y páginas impuestas en una etapa anterior, cuando muchas buenas historias planteadas en aquellas novelas «de a duro» fueron desperdiciadas en un final en exceso rápido.  No es el caso de La Frati Nigra, cuyo final está bien explicado, y sin carencias apenas; pero habría admitido una mayor extensión, más calma, ese ritmo pausado (al tiempo que imparable) del primer tramo, donde los hechos y pistas se sucedían sin precipitación; mayor detención en algún personaje, Perenelle o Benson, difuminados en la traca final, o Sariel, y esa Hermandad Blanca, que parecen introducidos con calzador, casi por obligación, sin mayor detenimiento…

Con todo, La Frati Nigra es una novela muy entretenida, interesante, digna de elogio y recomendable; y, como tal, la recomiendo a todos sin reparos.

Y (salvo el párrafo final) este hubiese sido mi comentario a la obra sin más, como volumen único…

Khatam Sombras del CaosSólo que ahí no termina todo (ni tampoco comienza), y se hace preciso comentar también ese «spin-off» de la misma que es Katham y las Sombras del Caos (excelente Baixauli, en la portada), donde Lem recupera uno de sus personajes más famo-sos de los bolsilibros (también en ese formato) y lo trae a nuestra época.  Porque más que un derivado, Las Sombras del Caos es una continuación a La Frati Nigra, su principio y el final de aquella se solapan y transcurren en paralelo (de ahí el título de este post), donde se justifica algo de aquella precipitación final criticada, o la indefinición de algunos personajes y conceptos: Benson, Sariel, la Hermandad Blanca (no tanto Perenelle, que -imagino- queda para otra ocasión).  Eso sí, con un cambio notable de registro, conceptos, y estilo.

Y es que Katham y las Sombras del Caos es un bolsilibro, en toda su extensión.  No ya por el formato en que se presenta, nº 1 de la Colección Savage, sino porque entra de lleno en el terreno fantástico (y también algo pulp), y adolece de ese componente de realismo y documentación que hoy marca estilo, y del que hace gala la novela madre.  Y como tal, contiene situaciones que no requieren ser explicadas, al menos no de forma tan racional, y entre sus páginas discurren bárbaros y magos de otras eras transmutados a nuestros días; el Necronomicon tradicional, aparecido como por ensalmo; horripilantes criaturas malignas nacidas del caos primordial; seres zoomorfos de mundos paralelos en espacio y tiempo, con atmósfera similar, o puertas dimensionales que facilitan su acceso; ese eclectismo de géneros con sabor a pulpa con el que Lem nos encantaba antaño, ahora recuperado.

Dicho esto, no entraré en comparaciones, Grimorio marc-simonettigustos personales, situaciones o personajes compartidos en historias de registros tan dispares; alargaría en exceso este comentario, ya de por sí  extenso. Sí lo haré sobre algo que he observado en las últimas obras: una tendencia a la unificación, la confluencia de personajes, en la que Nicolás Farmer (un acierto, sin duda) aparece como elemento integrador. Su presencia en el cierre de ambas historias comentadas, y en el cuento El Sueño del Nilo, escrito como enlace entre ellas y la novela anterior, Nueva Era, lo demuestra y presagia hechos venideros. También la doctora Montalt, protagonista en aquella, acompaña a Katham de Kaal… Y quiero intuir que volveremos a verlos,  en otra historia.  De ser así, el autor deberá decidir qué registro elige para mostrarla: si el bosilibro de antaño, o la novela actual.  En cualquiera de ellos, sus seguidores vamos a aceptarla; pero consideraría un error su mezcla.

Y para terminar, una reflexión personal.  Alguien me dijo hace tiempo que un autor se considera importante cuando su nombre aparece en portada por encima del título (vende más, sea éste cual sea).  Considero que la marca Lem Ryan reúne atractivo suficiente para ello, y los muchos seguidores que tiene vamos a continuar , independiente a como se llame la novela (así que… para la próxima) 

LOS NÁUFRAGOS DE VENUS, de Alberto López Aroca

Ficha  Los Naufragos de VenusPuede que no se trate del tipo de literatura que comento habitualmente en estas entradas, pero sin duda es una obra de fantasía que merece la pena, por más que se acerque a los géneros de misterio y ciencia ficción (victoriana), y constituya un sentido homenaje a aquellas novelas de principios de siglo pasado con regusto a pulp americano, bajo influencia de Conan Doyle, Julio Verne o un compendio de autores de ficción científica; sólo con ello bastaría para comentarla.  Pero, además, por cercanía, y porque no olvido mis orígenes, esos a los que regreso a menudo en sueños y en estas páginas, me gusta apoyar toda iniciativa auto-editorial que me despierta interés, más si es de un amigo (de uno de esos muchos que aún no conozco en persona); y ésta la apoyé desde su inicio en Verkami (vendrán más, no lo dudéis, aunque mi lista de pendientes es larga…)

 Ante todo, decir que junto a escritor de lo fantástico, considero a Alberto López Aroca  un artesano, un completo «currante» de cuanto hace, pues no sólo trabaja al extremo la documentación de sus obras sino también su promoción; por ese tesón, ya merece que éstas vean la luz y lleguen al público, en esta ocasión mediante crowfunding de éxito.

Mary_Celeste_as_Amazon_in_1861En Los Náufragos de Venus, el autor parte de un hecho real: la extraña desaparición de la tripulación del Mary Celeste, un bergantín que en 1872 realizaba la travesía de New York a Gibraltar, bajo el mando del capitán Benjamín S. Brigg, y fue encontrado navegando a toda vela en mitad del Atlántico, sin nadie a bordo; desde entonces es considerado uno de los más conocidos casos de buques fantasmas.  El hecho fue recogido por el propio Conan Doyle para construir una historia de ficción que despertó gran revuelo en su época. Ahora, López Aroca la retoma para desvelar una explicación de ficción científica adaptada a su tiempo, muy en la onda de aquel gran visionario que fue Julio Verne. Todos los personajes desaparecidos, tripulantes o pasaje del Mary Celeste, que aparecen en la obra son reales y documentados (y uno que no consta en las crónicas ni registros, ni desaparece, es el causante del extraño suceso).

Mycroft HolmesPara desentrañar el misterio del Mary Celeste, junto a su imparable imaginación, el autor utiliza como base un documentado conocimiento de la época victoriana en la que Conan Doyle ubica a su conocido personaje y el entorno que le rodea, en especial ese Club Diógenes fundado por Mycroft Holmes y desarrollado más tarde por muchos otros continuadores de su obra, sin temor a incluir en el entorno otros personajes contemporáneos de ficción como el ilustre y puntual Phileas Fogg, recién abandonado el Reform Club tras su viaje y apuesta; o Card Nichols, otro de sus personajes previos.  Y como explicación a unos sucesos inexplicables, nos ofrece una recreación romántica de aquellos mundos de ficción imaginada por un sin fin de autores a inicios del S.XX, como el mismo Stanley G. Weinbaun: un planeta Venus plagado de criaturas imposibles, en una concepción que hoy nos podrá parecer encantadoramente naif, pero acorde a la época que trata, y que Sergio Bleda reconstruye en un mapa increíble, supuestamente creado por el inefable, infalible, Mycroft Holmes.

mapa de venus SB

charliemarlow y la rata de Sumatra

Citar que, frente a lo que podría parecer, Sherlock no es el protagonista de la obra; ni tan siquiera su nombre se menciona en ella, aunque aparece en ocasiones bajo el alias de Sigerson con el que le conoció Charlie Marlow en la novela anterior. También, que en su interior encontramos efluvios y conceptos lovecraftianos, incluso el propio Necronomicon utilizado como llave de interés para acceder al dossier del Mary Celeste; pero de pronto desaparecen de escena, sin mayor protagonismo en el desarrollo de los hechos. Ambos datos no deben interpretarse (como puede parecer) parte de ese marketing que utiliza el escritor para promover la obra (que también), sino posibles semillas plantadas para una siguiente creación.  Y es que Los Náufragos de Venus, aunque novela independiente, no lo es tanto, como reconoce el propio autor, y deviene en obra intermedia, secuela de Charlie Marlow y la rata gigante de Sumatra, de quien toma personajes y villano principal, y posible precuela o introducción a esa próxima El Ojo en el Laberinto (una aventura de Sherlock Holmes y los Mitos de Cthulhu), que ya anuncia.  O quizás no, y aún queden latentes, pendientes de solución el terrible destino de una joven dama lejana y la sombría amenaza a futuro del sinuoso señor Think).

ALA y el Ojo del Laberinto

Y hablando de protagonismos (y como algún defecto he de encontrar en la obra, para no resultar demasiado pro), pienso que Los Náufragos de Venus adolece de un protagonis-ta, y resulta una obra tan demasiado coral que el lector no encuentra un personaje con el que identificarse o al que engancharse y centrar su interés; y éste se diluye un tanto a lo largo de la historia.  No lo es Sherlock (Sigerson, of course), como hemos dicho, ni el capitán Charlie Marlow, perdido y siempre a la sombra del omnisciente Mycroft; ni siquiera éste, tal vez el más apropiado tras el devenir de los hechos (aunque, ¿puede alguien identificarse con Mycroft, distante y siempre en plano superior de la existencia?, y en este caso, espectador también de unos hechos que no puede controlar).  Y el resto de personajes de cada punto de vista relativo de la historia lo son por tan poco tiempo que no hay opción…

SB Los Naáufragos de Venus

En todo caso, Los Naúfragos de Venus es una obra que se disfruta con una sonrisa en los labios por los numerosos guiños pulps que contiene; y que, al tiempo que propone una solución a un misterio largo tiempo sin resolver, abre puertas inquietantes a sus conse-cuencias…

Quizás algún día las lleguemos a conocer.